domingo, 6 de junio de 2010

Exorcizo te

—¡Fue ese señor, papá! —gritó el pequeño demonio mientras señalaba con su dedo —, ¡él me obligó a abandonar el cuerpo de mi huésped!
El aterrorizado sacerdote se quedó paralizado frente al terrible leviatán de más de tres metros de alto, ojos rojos, serpientes por cabellos, piel erizada de pústulas, manos como garras, piernas de caprino y fétido, en su olor a azufre.
—¿Así que usted le tiró agua bendita a mi hijo? —inquirió en latín el horroroso padre, mientras se acercaba al exorcista blandiendo su espada llameante.

Una famosa adivina de TV nos dijo hace veinte años

—El destino de la humanidad se encuentra escrito en la borra que deja la sal en el fondo marino.
Desde entonces, estamos dale que te dale tomar agua. Mi vejiga no aguanta más, y el nivel del mar ha bajado, apenas, dos metros.

Causas y efectos I

—¡Dalila!― gritó Sansón, desaforado —¿dónde pusiste el gorrito de lana, que afuera hace un frío de cagarse?

domingo, 23 de mayo de 2010

De cuentos II

—Mirá— dijo Hansel —no me vengas ahora con que somos hermanos. Vos me trajiste al bosque hace como quince años. Y uno no es de fierro...

Los siete trabajos de Hércules García

La hija del vasco Arreche era todo para Hércules. Pero para el vasco, García era claramente inferior a su pequeña; y no la merecía. Cuando por fin se dio la combinación exacta entre ganas y miedo del novio y condescendencia del vasco, el galán pudo pedir la mano de Teresa. Arreche lo escuchó callado y dijo:
— Vea, García, va a tener que demostrarme que puede mantener a mi hija. Trabajará para mi durante un tiempo, y si me satisface su labor, después hablamos de casamiento.
Hércules accedió esperanzado. Debió matar a los doce chanchos del tano Bonifacini, a puros besos de lengua; aflojarle las ruedas al sulky del polaco Pyrik, que lo corrió a escopetazos; cambiar por tinta china el agua bendita de la iglesia del padre Juan; silbar “La Cumparsita” medio tono mas alto, mientras el vasco le apretaba, levemente, los testículos con una morsa; domar a la suegra del chileno Segovia, que ya había enterrado siete maridos; cobrar cinco pesos de entrada en la mesa catorce, para poder votar en las elecciones del año noventa y tres; y, finalmente, fotografiar a la intocable rusa Vielisky, en bolas. La rusa lo sorprendió; pero en lugar de denunciarlo, lo invitó a pasar. García jamás regresó a lo de Arreche. Teresa quedó para vestir santos; y el vasco con una hija solterona y amargada, y sin las fotos de la rusa, que tanto ansiaba.

domingo, 9 de mayo de 2010

Boleros míticos I

—Me gustas tu, y tu, y tu … — cantaba Perseo
—No, hijo de Dánae. Si no puedes elegir a una de las tres, eres indigno de nosotras— contestó Euríale, una de las hermanas Gorgonas.

Otro día en el paraíso

Golpeó a la mujer en la cabeza, y la llevó arrastrando a su cueva. Preparó el fuego, recién inventado.
—¡No, bestia!— dijo el dios — ella es tu compañera, no comida…

La vida en el mundo moderno acarrea problemas nuevos

— Y bien, amigo. Hábleme de su problema
Miré al psicólogo, con una mueca entre curiosa e interrogativa.
— ¡Vamos!¡Anímese! — insistió él.
— ¡Guau! — dije yo. ¿Y qué otra cosa podría decir? Soy un perro marca perro, más vale pequeño y sin ningún atributo especial. Tuve la suerte de ser sacado de la calle por una solterona que me crió como a su hijo. Baño diario, peluquería los viernes. Pullover y gorra en los días de invierno. Cuando mi dueña notó mi primer comportamiento raro, inmediatamente recurrió a la psicología canina. Y acá estoy.
— Ajá — dijo él.
— Aúaúaú. Iúiúiuu — lloré, bajando la cabeza, con mi mejor voz de caniche.
— Bueeeeno — dijo él
— ¡GUAGRFGUAGUAARFGAGUAU! — le grité en la cara, adoptando la postura de un dóberman
— Y qué más — insistió él, sin inmutarse.
— Guuuuuáu — musité, con el aplomó inglés de un yorkshire.
— Bien. Bien — dijo él
Sin hablar, lo ataqué como un rottweiller.
— ¡Serapio! — me llamó mi ama. Solté al médico y me refugié a sus pies.
— ¿Y, doctor? — dijo ella.
— Curioso, señora — dijo él, acomodándose la ropa y levantando sus anteojos del piso — su perro tiene personalidades múltiples.

martes, 4 de mayo de 2010

Tercera Convocatoria de Minicuentos "El Dinosaurio"


Esteban Dublín los invita a participar en esta convocatoria, donde -de manera temeraria- me eligió como jurado (Cosas vederes, Sancho...).

Si están interesados en participar, les dejo el link con las bases:

Tercera Convocatoria de Minicuentos "El Dinosaurio"

lunes, 3 de mayo de 2010

Un cuento mio seleccionado para la antología "Borumballa" en Valencia, España.

Mi cuento "La última operación de cerebro" fue seleccionado para la edición en papel de la Primera Convocatoria Abierta de Cuentos Cortos “Borumballa”, realizada por los organizadores de ENCONTES, Festival de Narració Oral d'Altea, junto a otros cuarenta y siete cuentos de autores españoles, argentinos, mexicanos, brasileños, chilenos, hondureños, uruguayos, cubanos, colombianos y venezolanos.
La presentación se hará en Altea (Alicante, España)el próximo dia 22 de mayo a las 12 horas, en el hotel "La Serena", dentro de las actividades del 7º ENCONTES, Festival de Narración Oral de Altea .

Toy chocho.


sábado, 1 de mayo de 2010

Boleros míticos II

— Bésame, bésame mucho….— cantaba Hero
— Dejate de embromar — contestó Leandros — No crucé nadando el Helesponto, para besarte. Vamos al catre. Y después me hacés un churrasquito, que el agua me dió hambre.

Equívocos de la ciencia

Era alquimista. Conocía los secretos de la vida y la muerte. Sufría de Alzheimer, así que solía confundir las sustancias. Buscando la vida eterna inventó, en mil trescientos treinta, la leche en polvo.

sábado, 24 de abril de 2010

Momento de iluminación de un existencialista posmoderno

Sostuvo siempre que la vida es un accidente. Antes de impactar contra el árbol se dijo “Estuve equivocado. Vida fue lo que tuve hasta ahora. Esto, en cambio, es un accidente”

Dirán, con temor, nuestro nombre en los fogones


Drop me miró, y supe lo que pensaba. Desde niños nos entendimos con la mirada. La bella Targ estaba bañándose en el arroyo que está a dos tiros de piedra de los Árboles donde pernocta el clan. Estaba hermosa con sus brazos peludos y sus pechos caídos. La ataqué con una piedra. La llevamos hasta el Gran Árbol Viejo. Mientras esperamos que despertase, se desató una tormenta. Como es tabú tocar mujer dormida, nos refugiamos bajo La Piedra. Un rayo tremendo impactó directamente en la cabeza de Targ. Así inventamos la picana. Generaciones venideras resolverán como hacerla portátil o regular la intensidad del voltaje. Menudencias.
Después atacamos a Zrup, hijo de Fluj. Lo empujé y una vez en el suelo, Drop puso las manos en su cuello. Zrup dijo:
— ¿Uhgg pllu kkhhugg?
— ¿Que dijo, Grog?— me preguntó Drop, que no entiende el lenguaje del clan de La Caverna.
— ¿Qué hacen, muchachos? — traduje yo.
— ¡Ghh kkugghh sshgguhh! — dijo Zrup
— ¿Y ahora qué dice? — me interrogó Drop
— Nada. Ahora se está ahogando porque le apretás el cuello — contesté yo.
Entonces, Zrup se marchó junto al Gran Espíritu.
Luego matamos a Ull, la de cabellos amarillos; al viejo Grp, a la bruja Jjgh y a Zop, domador del Gran Tigre; a Yog, a Xtog, a la gorda Hgg, al pelado Dyp, a Xorg, a Kxarg y al rengo Dpog. Todo eso en un sol y una luna; y por diversión.
Seremos recordados. Los primeros asesinos seriales de esta incipiente humanidad.

domingo, 11 de abril de 2010

Zoofilia primitiva

—¡Ese es mi hombre!— gritó Eva, cuando vio que la gorila se llevaba a Adán arrastrándolo de los pelos

Todo es cuestión de instrumentos

Feliz, el sargento Barrientos, director de la banda militar, estrenó su Concierto en mi menor para obús, metralleta uzzi y fusil AK47.

Alf layla wa-layla

— ¡Alá es grande!— dijo la princesa Scherezade cuando vio a los mil y un apaches — ¡Todos para mi sola! Y se los ve tan exóticos con esos modelitos… ¿Quién les hace esos trajes, ricura? — le preguntó al más cercano a ella, que parecía estar al mando del grupo; vestido con un chaleco de piel de ciervo, un taparrabos extrañamente largo y mocasines, el cabello lacio atado en una trenza y la cara pintada en líneas oblicuas blancas.
El hombre miraba a todos lados con temor, y no habló.
— ¿Cómo te llamás, tesoro? — insistió ella.
— Gokhlayeh — dijo él — Pero me dicen Gerónimo.
— ¡Ay, pasen, pasen!¡Qué amorosos! Y vos, cielito, vení conmigo.
La princesa sabía que su esposo, el Gran Sultán Shahriar, le obsequiaría un presente traído de tierras lejanas, en compensación por tantas noches de sufrimiento esperando una muerte que, Alá sea alabado, jamás llegó. Según palabras del Gran Visir, el Sultán esperaba que el presente fuese de su agrado; y recalcaba muy especialmente que eran para su exclusivo solaz y esparcimiento.
Scherezade llevó a Gerónimo a su alcoba, de la que salió, espantada, un minuto después. Hizo desvestir a los otros mil guerreros, y lloró.
Claro estaba. Poseía, ahora, su propio harén, el más grande de todo el Islám: mil y un apaches eunucos.

domingo, 4 de abril de 2010

Avances de la ciencia

Antes de que Newton inventara la gravedad, las manzanas se vendían por docena; porque no pesaban nada.

Descubrimientos científicos que se perdieron en la historia I

El aporte más importante del Doctor Frankestein, además de su logro en la reanimación, después de más de veinticuatro horas, de material orgánico muerto; fue el de eliminar el rechazo entre órganos de donantes cadavéricos distintos. Resultó una pena que los ignorantes y miedosos habitantes de la villa de Darmstadt quemasen el castillo. Los documentos del doctor, invalorables, se perdieron en aquel incendio. Idiotas.

No me desampares

—Tiene derecho a un ángel de la guarda— me dijeron apenas antes de nacer —, si no puede pagarlo, se le proveerá uno de oficio.
Claro está, no pude pagarme uno. El que me tocó en suerte atiende unos veinte millones de humanos. No puedo esperar gran cosa de él.

sábado, 27 de marzo de 2010

Lo que nos dicen los cuadros

—Me sonrío— dijo la Gioconda — porque sé lo que estás pensando.

En el principio fue el heavy metal

—¿En serio me vas a llevar? ¿En serio?
—Si, hermano, te voy a llevar.
—¡Qué bueno! ¿Y falta mucho para que vayamos?
—Si, faltan más de diez días
—¿Y queda lejos? ¿queda lejos, che?
—No, no queda muy lejos
—¿Y vamos a viajar entren o en colectivo? Porque a mi el colectivo me da mareos
—En tren, en tren. Ahora dormite, que mañana tengo que levantarme temprano
—¿Y conseguiremos pasaje en el tren? Mirá si no hay lugar…
—Si, vamos a conseguir pasaje. Dormite
—¿Y mamá nos dejará ir?
—Si. Dormite, por favor.
—¿Y papá no querrá venir con nosotros?
—No se. Mañana le preguntamos. ¡Dormite de una vez!
—¿Y ya tenés las entradas?. Mirá si no hay más entradas.
—Por favor…
—Con lo que me gusta Metallica. ¿Mamá y papá me dejarán tatuar la lengua acá en el brazo?
—¡Esos son los Rollings! ¡Y dormite de una vez, carajo!
—¿Y va a haber que hacer mucha cola para entrar? Porque a mi me hace mal el sol
—¡Callate!
—¿Se puede llevar comida? Porque a mi la comida de adentro no me gusta. Aunque nunca la probé, pero los chicos me dijeron que era fea
—¡Callate o juro que te mato!
—Y hay que cuidarse si te convidan algo de tomar con una botella abierta, porque no se sabe qué pueden ponerle adentro
—¡¡Basta!!!
—Y hay que ver si nos dejan entrar con la cámara de fotos ¿no? Porque a mi me gustaría sacarme una foto con…¿cómo se llama el guitarrista?
—¡¡Basta, basta, basta!! ¡¡Dejame dormir!
—Y tendríamos que sacar entradas en el campo, porque se debe poner bueno el pogo…
El palo de golf silbó en el aire; y destrozó, con un golpe seco, la cabeza de Abel.
Caín, al fin pudo dormir en paz.

domingo, 14 de marzo de 2010

Planes de novios

Como que mi nombre es Romeo que cuando nos casemos, Julieta, vamos a vivir en una casita sólo con planta baja. Me tiene repodrido tu balcón.

Típico amor de domingo a la mañana

Jamás podría olvidarme de ti, Susana. Ehh… no, Patricia. No. Esperá, esperá; no me digas nada… ¿Verónica?...

Breve esquela de amor

Estimado Carlos: me dices que me regalas la luna y todas las estrellas. Preferiría, de ser posible, la cartera Néo Cabby de Louis Vuitton o la gargantilla con diamantes que vimos la otra noche.

domingo, 7 de marzo de 2010

Suspicious Minds

Elvis cantó
Suspicious Minds
allá por el ´69
y apenas promediaba nuestra infancia.

Puede ser, nomás,
que ahora
un Elvis
viejo, canoso, gordo
y con la voz cansada
esté en alguna falsa Graceland
riéndose con ganas.

Chi lo sá.

Pero ahora, nomás,
mientras conduzco
por las calles
de ésta Buenos Aires maltratada
y escucho en la radio
algún programa,
entre noticias y pronóstico del tiempo
se cuela ese otro Elvis
joven, canchero
y con su voz templada
hablándome a mí
en otro idioma
y a casi medio siglo de distancia
diciendo porqué pienso en vos
acá y ahora.
“...Because I love you too much, baby...”
Porque te amo como nunca, amada.

martes, 2 de marzo de 2010

Génesis, capítulos del 6 al 9

“…Y entonces, Moisés tomó una pareja de cada especie de pájaros, de ganado y de reptiles, para que pudieran sobrevivir. Además, recogió víveres de toda clase y los almacenó para que le sirviesen de alimento a él y a los animales. Cuando todo estuvo listo, Moisés entró en el arca junto a su familia, y se dispuso a cruzar el Mar Rojo…”
—Perdón, mi Señor —dijo el ángel—; me parece que se le están confundiendo los personajes y las historias…
—¿Quién escribe el Libro? — replicó Dios—: ¿vos, o yo?.

Genesi, capitoli dal 6 al 9

...Y la versión en italiano, publicada en "Il Sogno del Minotauro"

«… E allora Mosè prese una coppia per ogni specie di uccelli, di bestiame e di rettili, perché potessero sopravvivere. Inoltre, raccolse viveri d’ogni tipo e li immagazzinò per utilizzarli come cibo per lui e per gli animali. Quando fu tutto pronto, Mosè entrò nell’arca insieme alla sua famiglia, e si preparò ad attraversare il Mar Rosso…»
— Chiedo perdono, mio Signore — disse l’angelo — ma mi sembra che i personaggi e le storie si stiano confondendo…
— Chi scrive il Libro? — replicò Dio — tu o io?

sábado, 27 de febrero de 2010

Problemas inherentes a la creación

Hasta que dijo “Hágase la luz”, más o menos la llevábamos bien. El problema fue cuando dijo “hágase el gas, el teléfono, las expensas, el cable, el colegio de los chicos …”

Viernes, a eso de las once de la mañana.

Doña Berta me pidió una docena de huevos.
Los tomé de la canasta y separé una hoja de diario para envolverlos. Algo llamó mi atención, y detuve el movimiento del papel en el aire. Allí estaba, casi al final de la página. No podía creerlo.
“Horacio: dice el Colorado Fernández que te pasa a buscar este viernes, cerca del mediodía. Rogelio”.
Me olvidé de Doña Berta.
Con premura, miré la fecha del diario. Era del lunes pasado; y lo que cuento ocurrió ayer jueves. Quedé atontado; primero, porque encontrar una noticia así es bastante extraño; segundo, porque no conozco a ningún Rogelio; y tercero, porque el Colorado Fernández murió hace trece años; cuando, borrachos, le dimos para tomar kerosene en su despedida de soltero.
Algo de miedo, tengo. Nunca me llevé bien con el Colorado Fernández.

De prueba y error

Dios hizo varias pruebas en su laboratorio de la calle Arenales. Partió de un organismo unicelular, y fue agregando funciones y órganos. Pasó por los grandes reptiles, los mamíferos, las aves. Creyó que lo había logrado con el hombre, pero entendió que su obra aún era imperfecta. Finalmente, lo consiguió. Hace unos días colocó en el Jardín del Edén, una hermosa pareja de chimpancés.

lunes, 8 de febrero de 2010

No hay mal que por bien no venga.

Ben Franklin encontró la forma de protegernos de los rayos, gracias a que Newton olvidó poner a los barriletes dentro de la lista de objetos alcanzados por su ley de gravedad

Problemas angelicales

¿Cómo puedo ser un hombre cabal y honesto, si mi ángel de la guarda está en prisión por contrabando, cohecho, posesión ilegal de arma de guerra, y tráfico de estupefacientes?

sábado, 30 de enero de 2010

Euclides…

… demostró que hay infinitos números primos. Tantos como hijos de sus tías en Alejandría, el Épiro, Tesalia, Corinto, Esparta, Atenas, toda la Argólida, Mileto, Abydos, Arcadia, Etolia, Apolonia, Pella, Cytera, Caristos, Itaca... Odiaba las reuniones familiares.

Vengo hasta ustedes desde un Dios muy lejano

El rey sajón que ofrece al rey noruego
Los siete pies de tierra y que ejecuta,
Antes que el sol decline, la promesa
El Pasado, Jorge Luis Borges
El oro de los tigres, 1972

Inconmensurables señores: hoy me presento ante esta asamblea para reclamar justicia y llamar a vuestra indulgencia, exponiéndoles mi caso. Vengo solo, sin mediadores ni protectores, porque entiendo que sabrán ser ecuánimes y creo, firmemente, estar asistido por la verdad.
Soy Raúl Ordóñez. Mis antepasados nacieron en la Hispania. Uno de ellos, el iniciador de la estirpe, se llamó Ordoño, y todos sus descendientes —mi padre, el padre de mi padre y así hasta llegar hasta él— nos llamamos sus hijos. Pero por mis venas corre sangre de otra raza, además de la ibérica: también vengo de los mapuches que habitaron el sur de la América, aún antes de que los barcos españoles llegaran con empeño de conquista. Por eso mi piel es cobriza; mi cabello renegrido y grueso; mi rostro es redondo, con pómulos altos y mentón fuerte y tengo ojos pequeños y negros. Nací en Caleufú, departamento de Rancúl, sobre la Ruta 4, en la Provincia de La Pampa; en una época que se me antoja perteneciente al futuro, si bien no sé en qué tiempo estoy viviendo y ni siquiera si ese concepto es válido aquí. Durante toda mi niñez cultivé la tierra de mis señores; y tuve una pobre educación, apenas la necesaria para aprender a leer y escribir, y para ser un hombre temeroso de mi Dios galileo.
Sin embargo, en algún momento de mi juventud fui reclutado, junto a otros veinte como yo, por un grupo de científicos que trabajaban en un proyecto muy importante, en apariencia, y totalmente secreto. Durante varios años fuimos entrenados en diversas artes, para servir como recolectores de datos y comisionados en distintos destinos. Nos llamaron los Enviados, y nos convencieron de que éramos soldados de la Tecnología, héroes, y que seríamos honrados por las generaciones futuras como Aquellos que Abrieron el Camino. Nunca lo mencionaron, pero estaba claro que no esperaban que volviésemos.
Acepté mi destino, quizá, por las palabras que usaron, o por el ambiente de entusiasmo militar que precedió a una epopeya que se adivinaba trascendente; o por que me sabía cobarde y quise convencerme, así, de que no lo era.
Por artes de encantamiento me tocó en suerte ser enviado al Puente de Stamford, en la mañana del veinticinco de septiembre del año mil sesenta y seis, a la batalla en que Harald Harald Sigurdsson, conocido como Hadrada y último rey vikingo de Noruega, obtuvo del rey sajón sus siete pies de tierra inglesa.
Estuve allí, a su lado, cuando en plena furia guerrera y con su estandarte Landeythan ondeando junto a él, recibió la flecha que le atravesó la garganta y acabó con su vida. Cuando los sajones del rey Godwinson contraatacaron, uno de ellos se precipitó sobre mi con rabia violenta. Por puro y simple acto reflejo, busqué alrededor algo para protegerme y mi mano encontró una espada abandonada con la que intenté cubrirme. La fortuna quiso que mi atacante, en su carrera impetuosa y vehemente, resbalase en las vísceras de un muerto y cayese sobre la espada que yo sostenía, muriendo a mi lado mientras pronunciaba una maldición que no entendí. Quizá el sudor, quizá la sangre me nubló la vista. Un instante después, una lanza entró en mi pecho, matándome y sin que aún hubiese soltado la espada. Fue así que, sin quererlo, honré la tradición vikinga como un einherjar, un muerto heróico, y fui llevado al Valhalla por las Valquirias.
Allí, día tras días y en las llanuras de Asgard, nos enfrentamos en sangrientos combates, que todos parecen disfrutar, en espera de la última batalla, al final de los tiempos. Por las noches somos curados de nuestras heridas para repetir la lucha al día siguiente. En el caldero mágico siempre está listo el estofado de jabalí y se celebran extraordinarios banquetes acompañados con embriagante hidromiel.
Sin embargo, no estoy cómodo allí. No soporto los repugnantes modales de los guerreros, sus habituales demostraciones escatológicas y las palabrotas; suelen caerse desvanecidos por las borracheras y tratan a las valquirias como a vulgares prostitutas, toqueteándolas y sometiéndolas a sus más bajos deseos, a la vista de todos y festejados por todos.
Pero lo que realmente me aterroriza es estar obligado a participar en las diarias batallas. Ya lo dije, soy total, absoluta y convencidamente cobarde. Siento un pánico atroz cada vez que veo avanzar hacia mi un temible y enorme guerrero, con su rostro desencajado, y drogado por los alcaloides de la muscaria o el comezuelo. Lo normal es que yo caiga, con terribles heridas, en la primera embestida. Y esto, según parece, durará por la eternidad. Para todos aquí, esto en el paraíso, pero no para mi.
Les he planteado mi caso y por eso recurro a ustedes con humildad.
Poderoso Odín, jefe de todos los dioses y señor de la sabiduría, temible Thor, dueño del trueno; sereno Freyr, amo de la naturaleza; Tyr, señor de la guerra; Heimdall, dios de la luz; Baldr, el más bello y amado de los dioses; Frigg, esposa de Odín; Sif, la de los largos cabellos rubios. No soy digno del honor dispensado a los más grandes guerreros vikingos. Acepto mi muerte, pero les pido, les ruego a todos ustedes, por favor, relévenme de este privilegio, permítanme abandonar el Valhalla y marchar a mi cielo cristiano.

sábado, 23 de enero de 2010

Etemenanki

—¡Acá, che!— gritó el Tuki
—¿Dónde está, chamigo?— dijo el paraguayo. La voz parecía venir desde dos pisos más abajo. —¿En qué piso?
—¿Cómo puedo saber qué piso es? Uno o dos más arriba, detrás de unas bolsas de cemento.
El edificio en construcción era altísimo; y más de una vez habían desayunado, bien temprano en la mañana antes de empezar el trabajo, en medio de la bruma de las nubes que mantenían en sombras las casas de la ciudad, mucho más abajo. El Tuki traía, siempre, un termo con café que no se vaciaba nunca. El paraguayo tenía listo su mate, en todo momento, bien caliente en invierno y tereré en los tórridos veranos del desierto.
— Mba'éichapa che ra'a. Va a ser un lindo día el de hoy.
—Sí— contestó el Tuki —Siempre y cuando no venga el alemán.
—Andá a saber dónde anda. Debe estar con los italianos viendo cómo arman las vigas, más arriba.
—O con los japoneses que están instalando los ascensores.
—Mirá si se va a subir tantas escaleras como nosotros ¿no, chamigo?
—¡Ja!, por ahí las sube. Siempre anda apurado el señor capataz— ironizó el Tuki.
—¡Aufgepasst, sudacas de porrrquerrría!— imitó el paraguayo
—¡Callate, boludo! Por ahí anda cerca
En ese momento escucharon el sonido, apenas audible, que venía desde arriba, muy arriba. Ambos lo reconocieron de inmediato. Era un alarido, un “¡Aaaaaaa!” continuo, muy agudo, que crecía en intensidad. Ambos se acercaron al borde, sin pared, de la construcción y levantaron la vista, buscando.
—Viene de lejos, chamigo
—Ajá.
El grito, cada vez más alto, se aproximaba.
—Ahí tá— dijo el paraguayo
—¿Dónde?— preguntó el Tuki.
Apenas terminó la pregunta, lo vió. El hombre pasó a un par de metros, como una exhalación, moviendo desenfrenadamente sus brazos, los ojos desorbitados, la cara roja; la tela de su thawb agitada por el viento; y continuó la caída. El sonido se alejaba, ahora en un tono más grave. Ambos lo siguieron con la vista, hasta que se perdió en las nubes bajas.
—Doppler— acotó el Tuki
—¿Quién, chamigo?— preguntó el paraguayo
—Efecto doppler. El sonido es más agudo cuando se acerca, y más grave cuando se aleja.
—Mirá usté. Se aprende con vos, chamigo.
—Hoy empezamos temprano con las caídas— dijo el Tuki
—Árabe, parecía— dijo el paraguayo
—O hindú
—El último de ayer parecía africano, apenas con un taparrabos
—Yo conté veinte, ayer
—treinta y uno, yo.
—Te apuesto que el próximo es un chino
—¿Cuándo nos caeremos nosotros?
—¡La boca se te haga a un lao!
—Mirá chamigo, acá vos ves cada uno trabajando, y yo no entiendo lo que habla ni la mitá. Te saludan en inglés o en ucraniano; te gritan en francés, en ruso o en cantonés; te piden algo en portugués, en farsí, en bengalí, en coreano, en sueco o en polaco. Pero al alarido sí que lo entendemos todos.
—Dale paraguayo, vamos a trabajar antes de que nos agarre el alemán y nos descuente la hora.
—Tenés razón, chamigo
Empezaba, así, un día más, una jornada de trabajo corriente en la inmensa, altísima, infinita Torre de Babel

Si vos estás

Si vos no estás en casa,
el silencio me anuda algo en la garganta,
las paredes se alejan
y hace frío adentro,
a pesar de los treinta y dos grados
de este enero.
Y el cuore llora, amor. De verdad, llora.

Cuando vos estás en casa
el aire tiene olorcito a pan recién horneado,
sabor a sobremesa de domingos,
a mates en tardes de verano bajo el tilo.
Si vos estás, amor,
el cuore salta, grita, ríe, canta
porque sabe que anda rondando la alegría
de esta luna de miel,
que más de veinte años y dos hijos después,
no se termina.

sábado, 16 de enero de 2010

De cuentos III

Durmió cien años. Cuando despertó, había en palacio tal quilombo de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos; que, además, la trataban como a un estorbo. Se tomo medio frasco de valium. Durmió cien años mas

Sospechas de complot

Sé, de buena fuente, que los yanquis no fueron a la Luna. Me dijo el amigo del cuñado de la hermana del portero del jefe de mantenimiento de la cafetería de la Nasa que tooooodas las fotos y tooooodas las películas fueron tomadas en Marte.

martes, 12 de enero de 2010

Platero y nosotros - Juan Ramón Jiménez y yo

Platero es pequeño, peludo, suave. Hace doscientos años llegó de Antares y aún no sabemos si vive. Desconocemos su química basada en el azufre, tan diferente a la nuestra

Así habló Caperucita

—¡Basta de clases sociales, camaradas!— decía a los habitantes del bosque, mientras les ofrecía el contenido de su canasta — ¡Debemos bregar por la emancipación de todos los trabajadores de esta foresta!¡La dictadura del proletariado hará cesar esta explotación vergonzosa en forma de historia para dormir a niños con el opio burgués de un cuento simplón!¡El imperialismo capitalista no sabe del torrente revolucionario que corre bajo estos pinos!
La abuela, más curtida por los años vividos bajo el régimen del Lobo, sonreía a los animales como tratando de atenuar los exabruptos comunistas de su nieta, a la que todos en el bosque de Böhmerwald llamaban “La Roja”.

domingo, 3 de enero de 2010

Espíritus extraños

Ya me pasó otras veces. Miro en el espejo del zaguán de la vieja casona, y la veo allí. Giro la cabeza hacia el rincón, y está vacío. De madrugada suele despertarme su “ñac-ñac” y ya no puedo dormir en toda la noche.
¿Cómo se deshace uno del fantasma de la vieja mecedora de madera y mimbre que perteneció a mi padre, a la que se le rompió una pata y fue quemada con la basura una tarde de invierno de mil novecientos setenta y dos?

domingo, 20 de diciembre de 2009

Teoría conspirativa de los osos

Papá Oso gritó muy fuerte: -¡Alguien ha probado mi leche!
Mamá Osa gruñó un poco menos fuerte: -¡Alguien ha tocado mi silla!
El Osito pequeño dijo llorando: -¡Alguien está durmiendo en mi cama!
Cuando Ricitos de Oro despertó, los tres osos todavía estaban allí. No sobrevivió al ataque. Un mechón de sus cabellos rubios, manchado de sangre, decora el centro de mesa en el acogedor comedor de la hermosa casita de los Oso.

Cuentos Misóginos con Moraleja. Hoy: Rumpelstikin

Había una vez un pobre molinero que tenía una hija muy bella. Bueno, ya sabemos. Padre al que le gustaba darse importancia sin medir consecuencias, rey codicioso, hilá toda esta paja y convertila en oro o te mato, aparición de enano malformado que se ofreció para hacer el trabajo, qué me darás a cambio, no tengo nada, me darás tu primer hijo cuando seas reina…
- ¡Ma qué hijo ni tres carajos! - dijo la muy turrra – si podés convertir pasto seco en oro, soy tuya, papito. Me voy con vos. Por mi, el rey se puede ir a traficar con churros al casino de Mónaco.
El enano contrahecho Rumpelstikin todavía hoy, casi trescientos años después, está arrepentido. Ya no baila.
Moraleja: cuidado, muchachitos, con lo que ofrecen a las niñas; y qué les piden a cambio. Son muy peligrosas

domingo, 13 de diciembre de 2009

Carpintero

Debía hacer sillas de madera de árbol genealógico. Taló todo el bósque. ¿Ahora qué hacemos?¿No vió usted a mis tatarabuelos, a mi madre, a mis nietos? Tome, éste debe ser su primo segundo el mayor.

En mi sueño, con olor a mandarinas

Me soñé en mi cama, y acostada a mi lado, una mujer hermosa, etérea. Desnuda. En sus pechos, dos gotas de sudor perladas por la tenue luz de la luna que se duplicaba en los espejos de la habitación. En sus ojos, gitanos, un atisbo de placer anticipado. Su respiración, suave y jadeante, entrecortada. Su boca, apenas abierta, desafiante. Su silueta, hermosa, dorada en la oscuridad. Su pubis, palpitante, oculto en la hora borrosa de la noche.
La mujer estiró su mano hacia mi y comenzó a acariciar mi pecho con sus dedos suaves. Sus uñas trazaron breves caminos, que adiviné rojizos, en mis brazos, mi espalda, mis muslos. Sin pensarlo, me moví hacia ella. Llevé mis manos a sus pechos y los acaricié despacio. Se estremeció. Me estremecí. Busqué sus labios y la besé, quedamente al principio; frenéticamente después. Me inundó un suave gusto a mandarinas, que prendió luces en mi mente. Nuestras lenguas buscaron más sabores. Encontré uvas, frutillas, y cerezas.
La mujer gimió y me abrazó con sus piernas. Giramos en la cama, hacia un lado primero, hacia el otro después, sin separar nuestras bocas y con nuestras manos acariciando, tocando, buscando.
Finalmente, ella quedó sobre mi. Su cuerpo grácil moviéndose con suavidad, sus cabellos largos, flotando en la bruma de la habitación oscura.
En el instante sublime, desperté.
Te encontré acostada a mi lado. Hermosa, etérea. Desnuda. En tus pechos, dos gotas de sudor perladas por la tenue luz de la luna que se duplicaba en los espejos de la habitación. Tu respiración, suave y jadeante, entrecortada. Tu silueta, hermosa, dorada en la oscuridad. Tu pubis, palpitante, oculto en la hora oscura de la noche. Tenías un hermoso olorcito a mandarinas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Profesional

—Oh yes oh god oh god yes yes — decía, con la misma pasión que pudiera demostrar un cenicero; mientras buscaba formas en las manchas de humedad del techo. Mantuvo la misma expresión mientras la ahorcaba.

Las Profecías en el Espejo

Entre Maitines y Laudes del dos de julio del Año del Señor de mil quinientos cuarenta y uno, Mosén Miquel bajó a las cavas de la Abadía de Nôtre-Dame d’Orval, cerca de la muy Cristiana Villa de Florenville, entre los bosques de Watinsart y Houdrée, en busca de una botella del licor fabricado por los monjes cistercienses, para llevárselo al Abad, a la Sala Capitular.
El hermano Miquel llevaba sólo una semana en el Monasterio, por lo que los pasadizos subterráneos le eran desconocidos; y a pesar de las indicaciones recibidas, la luz escasa de las candelas hizo que desviase su rumbo y llegase, sin querer, a las mazmorras, las mismas donde, casi cinco siglos antes, Pedro el Ermitaño incitara a Godofredo de Bouillon para marchar a Jerusalén, a la Primera Cruzada y donde, se dice, estuvo guardado el Grial.
Tratando de encontrar el camino, Miquel abrió una vieja puerta de goznes herrumbrosos y entró a una pequeña habitación de no más de dos varas de alto.
Allí encontró el espejo.
Estaba en el centro de la estancia, tapado con una tela de hilo, muy vieja, que se deshizo al tocarla. Era extraño, más ancho que alto, muy opaco y apenas reflejaba las velas.
Mosén Miquel pasó su mano por el marco, y en cierto instante el espejo cobró vida. Asustado, el monje cayó hacia atrás, sentado contra la pared cercana a la puerta. Allí quedó petrificado, mientras el espejo le mostró cosas increíbles.
Entre vaos de vapor, vio altísimos castillos de vidrio nunca imaginados, carrozas que se movían sin caballos, sendas oscuras y enormes por las que caminaban multitudes con curiosos vestidos; máquinas gigantes que remontaban vuelo como los pájaros; en los mares vio naves sin velas y que no eran de madera. Vio armas que no existían y explosiones gigantes y guerras que desafiaban la imaginación. Vio luces brillantísimas y de colores extraños. Y el espejo le habló en idiomas desconocidos y le hizo escuchar músicas nuevas; le mostró pestes mucho peores que la Peste Negra y enfermedades sin nombre y muertes atroces. Miquel vio barcos flotando fuera de la Tierra, y a la Tierra desde la Luna; y vio que la tierra era redonda. Y conoció el hielo que flota en el mar y animales rarísimos…
La sucesión de cosas extraordinarias continuó durante horas. Finalmente Miquel, con una enorme aflicción en el pecho, ya incapaz de soportar lo que veía, tomó una piedra desprendida de la pared de la celda, y la arrojó a las imágenes.
El espejo estalló en un fogonazo apagado. Y quedó en el suelo. Mudo. Destruido.
Hasta dentro de unos cuatrocientos cincuenta años en el futuro nadie volvería a ver un televisor de pantalla de cristal líquido de cuarenta pulgadas.
Mosén Miquel, Miquel de Nôtre-Dame, Nostradamus salió al sol del dos de julio del Año del Señor de mil quinientos cuarenta y uno, en Orval. Su vida había cambiado para siempre. Era ya la hora Tercia.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Premio La Oveja Negra de microrrelatos 2009

Estoy chocho.
Transcribo del blog de "La Oveja Negra"
miércoles 2 de diciembre de 2009

El Jurado Final decidió por unanimidad otorgar el Premio La Oveja Negra de microrrelatos 2009 al Sr. Daniel Frini por su obra "Siseneg", desde ya nuestras felicitaciones y a todos los finalistas por la calidad de sus obras, entre unas tres mil doscientas que desfilaron a lo largo de nueve meses de selección, provenientes de más de treinta países.

Destaca el Jurado a Gabriel Bevilacqua que llegara a la instancia final con dos obras y a Fernando O. Vecchiarelli que fuera Finalista y destacado por el jurado mensual.

Todas las obras finalistas se encuentran incluidas en el número impreso que aparecerá en los próximos días, en bares, centros culturales, librerías y kioskos de Buenos Aires.

Daniel Frini suma este premio a su reciente primer premio de cuento breve Cosme S. Reniero, en la provincia de Santa Fé, Argentina, por su obra “El aprendiz”; y a su primer premio de monólogo teatral hiperbreve para niños, obtenido en CIINOE, Madrid, España, por su obra “Ludmila y el ratón Pérez”.

DANIEL FRINI
(San Martín- Bs. As. -Argentina)
PREMIO LA OVEJA NEGRA 2009
Siseneg

Seis días antes, murieron los animales. Cinco días antes, la lluvia mató toda vegetación. Cuatro días antes, la niebla borró cielo y firmamento. Tres días antes, el caos mezcló las aguas y la tierra. Dos días antes desapareció el hombre. En el último día, dije "apáguese la luz". Después, descansé.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Blancanieves y los tres Reyes Nabos

Érase una vez, en un claro de un bosque muy oscuro y a eso de las seis de la mañana. Blancanieves estaba barriendo la entrada a la casita de los enanos que hacía más de una hora habían salido para trabajar en la mina; cuando, de pronto, se movieron las ramas más bajas de los árboles cercanos. Como fantasmas, aparecieron tres personajes ataviados con ropajes reales y montados en camellos. Blanca se llevó su mano a la boca, intentando reprimir un grito de terror.
—No temas, niña— dijo uno de ellos —Sólo buscamos ayuda.
—Los señores … son…?— interrogó ella
—Mi nombre es Melpar— dijo uno de ellos, de larguísima barba blanca —A mi derecha está mi colega Galchor; y el de mi izquierda es Basaltar…
—¡¡Y se cayó!!— dijo el mencionado Galchor.
Él y Melpar comenzaron a reírse de manera estruendosa.
—Siempre la misma joda pelotuda— dijo Basaltar, de tez azabache y ojos saltones.
—¿Y porqué montados en camellos?— preguntó Blancanieves.
—Porque venimos de Oriente, siguiendo aquella estrella…— dijo Melpar
—¿Cuál, aquella que se mueve allá?— dijo la joven, señalando el cielo, hacia el norte donde se veía una luz moviéndose velozmente, en la claridad creciente del amanecer.
—Si— contestaron los tres reyes al unísono.
—Ese es el vuelo de Air France que va de Tel-Aviv a Frankfurt, y pasa todos los días más o menos a esta hora.
—¡¡Te dije!!— gritó Galchor
—Pero, hay que ser pazguato…— acotó Basaltar
— Bueeeno… — se disculpó, empequeñecido, Melpar —debo haber confundido las luces cuando se cruzaron en el cielo del Líbano…
—¡Me parecía que se movía muy rápido!— volvió a la carga Galchor —¡Casi se nos mueren los camellos!¡Mirá, la lengua afuera tienen!
—Ya decía yo que el paisaje no era muy desértico…— pareció descubrir Basaltar
—¿Y ahora?— preguntó Galchor
—Se los ve cansados, y a los camellos también— dijo Blancanieves —Déjenlos que abreven a la orilla del arroyo; y pasen a la casa que les serviré algo para reponer fuerzas. La casa no es mía. Yo también soy invitada aquí, pero mis amigos no harán problemas.
Cinco horas después, se abrió la puerta de la casa. El primero en salir fue Melpar, con los ojos abiertos de asombro y un gesto de incredulidad en la cara. Estaba vestido sólo con un calzoncillo tipo boxer, rojo con dibujos de ositos Winnie Pooh. Calzaba sus botas de cuero de antílope con los cordones desabrochados, y llevaba puesta una sola media de color verde. Arrastraba displicentemente su capa carmesí con bordes de armiño; tenía su estola atada a modo de vincha y su corona de oro colgaba en un brazo, como si fuese un casco de moto. Unos segundos después apareció Galchor, apenas cubierto con su capa de color azul marino, abierta, descalzo y restregándose las asentaderas, con una mueca de dolor en su rostro. De los tres, el más compuesto al salir fue el negro Basaltar que, al menos, tenía puestos sus pantalones y su camisa; aunque ambos desabrochados. Bajo el brazo llevaba, en un bulto incierto, el resto de las ropas de los tres.
Ni siquiera miraron atrás.
Bajo el pequeño alero de la casita, quedó Blancanieves, en baby-doll agitando desganadamente su mano, mientras saboreaba su último Virginia Slim.
—¿Qué hacemos ahora?— dijo Melpar, cuando ya estaban en camino, montados en los camellos.
—Esperá. Acá tengo anotado que a un día de camino está la bruja esa, que vive en la casita de chocolate— dijo Galchor.
—No, esa dejémosla para el último— propuso Basaltar
—Bueno, tenemos a la que trabaja de sirvienta para su madrastra…— siguió Galchor.
—¡Ahí!¡Vamos ahí!— dijo Melpar —De todas maneras, la que más me gustó fue esa hermosa joven que estaba en la cajita de cristal
—Si, pero sos un animal. Ni siquiera la despertaste— amonestó Basaltar
—¿Y qué? Si hace como ochenta años que está así— se defendió Melpar. Y cambiando de tono, agregó
—Hay que felicitarte de verdad, Negro. Tuviste una excelente idea
—¿Cuando hay que devolver los camellos?— preguntó Basaltar
—¿Y los disfraces?— preguntó Melpar.
—La próxima vez, yo voy arriba— dijo Galchor mientras buscaba la mejor posición en la montura, para aminorar el dolor.
Cuando se perdieron de vista, Blancanieves pareció despertar de un ensueño; y pensando en voz alta dijo:
—¡Menos mal que la Bella Durmiente me avisó que venían! Ahora, le mando mi paloma mensajera a Cenicienta, para que los reciba— y agregó, mientras soltaba al ave —¡Vuela, palomita, vuela!¡Avísale a mi amiga que hacia ella va la diversión!
De improvisto, sonó un fortísimo ¡PUM! Y la paloma se desvaneció en el aire, en una explosión de bermellón y plumas.
—¡Ufa!— dijo Blancanieves —¡Otra vez el cazador se peleó con Caperucita! Bueno. Mejor le mando un mail a Cenicienta…

En algún lugar de La Mancha

—Dilecta mía, refulgencia de mis retinas, discernimiento que esclarece mi existencia— dijo Alonso Quijano —Febo arrulla el elixir de tu prosapia ….
—¿Quéloque?— contestó Aldonza Lorenzo, mientras se rascaba una teta

sábado, 28 de noviembre de 2009

A orillas del río Aqueronte

Para pasar al Hades busqué al anciano Caronte. Un cartelito decía “Salí a comer”. Llevo esperando ochocientos años, quincuagésimo en la fila. Las tres cabezas del Cancerberos nos gruñen sin dejarnos mover.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Un atropello a los derechos anátidas

Bastante hijo de puta el Caballero Cisne de Lohengrin. Ordenó la represión de una manifestación pacífica de los patos y la detención de sus cabecillas Donald y Lucas; en represalia por las burlas sufridas en su infancia, cuando era considerado un patito feo, feo.

Digo yo ...

...en una hipotética escala de promiscuidad: ¿Quién tendría un puntaje más alto?¿Blancanieves y su historia con los siete enanos o Alí Babá y la suya con los cuarenta ladrones?

Pronóstico

Temperatura actual, 25 grados.
Humedad relativa: cincuenta y tres por ciento.
Viento: del norte rotando al noreste.
Soledad ambiente: inmensa.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Entrevista en BEM on line

Sergio Gaut vel Hartman me realizó una entrevista para el sitio de Ciencia Ficción español BEM on line (que recientemente ganó el premio "Ignotus" al mejor sitio de cf en castellano).

Los invito a leer la entrevista acá

También publicaron mi cuento "Agujeros de gusano". Pueden leerlo acá

domingo, 8 de noviembre de 2009

La mamá de Drácula...

…cansada de que Vladito le clavara los colmillos en las tetas cada vez que lo amamantaba, lo llevó al dentista que, años después, sería el primer odontólogo empalado. Los colmillos son postizos

sábado, 7 de noviembre de 2009

Symborg

Hoy terminaron, por fin, de escanear mi matriz sináptica.
Los técnicos del Laboratorio de Neurología finalizaron el proceso de mind-uploading, levantaron toda la información contenida en mi cerebro, y dicen que estoy definitivamente virtualizado. Completé la emigración desde mi cuerpo biológico hasta este soporte digital. He sido, además, copiado y guardado como respaldo.
Me he liberado de la cáscara de carne enferma, desgastada por el cáncer, que fue mi prisión y en la que transcurrió mi vida desde que fui engendrado por mis padres.
Soy un programa viviente, puedo moverme por la red, reflexionar, rediseñarme, mejorarme, sumar todas las experiencias e interactuar digitalmente con otros organismos, antes biológicos, y que también han sido escaneados.
Soy conciencia, razón, tigre, lobo, hormiga, lógica, roble, girasol, águila, tiburón, matemáticas, rosal, ética y bacteria.
Puedo moverme en el mundo físico como un patrón de ondas, que gobierna máquinas con las que puedo manejar la materia.
Soy, además, inmortal
Ahora, soy la humanidad y la naturaleza y la vida. Los que quedan atrás sólo son mis antepasados. Cien mil años transcurrieron desde el primer pensamiento conciente.
La evolución no termina en mí. Soy el comienzo
Yo soy.

miércoles, 21 de octubre de 2009

¡Gané otro premio!

Premio Internacional de Monólogo Teatral Hiperbreve para Niñas y Niños “Garzón Céspedes” 2009 (Madrid / México D. F., Octubre de 2009. Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)y Comunicación, Oralidad y Artes (COMOARTES, S. L) para Daniel Frini (Argentina) por su obra "Ludmila y el Ratón Pérez"

Ludmila y el Ratón Pérez

Ludmila, una niña de unos ocho años, está subida a la mesa del comedor de su casa. Las sillas están en completo desorden y una de ellas está caída en el piso. También están en el piso un mantel y los restos de los utensilios del desayuno. Sobre la mesa, y al lado de Ludmila está caído un florero, con cuatro flores. La luz blanca cenital alumbra la mesa y deja el resto del escenario en sombras.
Ludmila está vestida con pijamas, y sostiene con su brazo izquierdo, apretado contra su cuerpo, un muñeco de peluche.

Ludmila: ¡Por allá! ¡se fue por allá, mamá! (con su brazo derecho señala un lugar indefinido entre el público) ¿Lo viste?Era así de grande (estira su brazo hacia arriba, sobre su cabeza, como señalando una estatura) ¡No! ¡Así! (se pone en puntas de pié, manteniendo su brazo levantado) ¡Parecía un oso!¡de verdad! ¿no lo viste?, pero, si pasó al lado mío cuando estaba tomando la leche ¿no sentiste mi grito? ¡Vos sabés que me asustan los ratones!
Llevaba una bolsa grandota en el hombro, ¡uy, qué miedo!, como el hombre de la bolsa que me contó el tío Claudio. Pero allí lleva los dientes ¿no mamá?. Claro, debe ser así. Porque está recolectando los dientes que los chicos dejaron anoche bajo sus almohadas. Pero, qué raro, porque yo me fijé esta mañana, y no me había dejado ni una moneda. ¡Ah, sí! Claro, mamá. A mi no se me cayó ningún diente. Entonces ¿qué haría por acá? Debe tener su casita cerca. Bueno, más que casita debe ser un castillo como el del cuento que me leíste anoche; porque tiene que ser gigante para que entre semejante ratón. ¡En serio, mamá, no te miento! ¡era súper grande!
Sí mamá, tenía una barba larga y muy blanca.
Si, mamá, estaba vestido con un traje rojo y un cinturón negro muy grueso.
Si mamá, también tenía botas. Si, mamá, negras ¿cómo sabías?
¿Papá Noel?¿Estás segura, mamá, que era Papá Noel?. Ah, bueno. Sí, mamita, ya me bajo…(despacio, pone un pié sobre una silla, para bajarse de la mesa, mientras dice lo siguiente) Hubiera jurado que era un ratón…

sábado, 10 de octubre de 2009

Cuentos misóginos con moraleja. Hoy: Cenicienta

Había una vez una niña muy hermosa, huérfana de madre y cuyo padre casó en segundas nupcias con una malvada, que hizo de la pequeña una sirvienta. Todos conocemos el cuento ¿verdad? Lo cierto es que la versión más difundida contiene algunos errores. En primer lugar, no hubo zapatito de cristal; sino unas sandalias skippy de plástico transparente que, tal como descubrió el príncipe cuando casó con la doncella, una vez superado el affaire del baile en el palacio, despedían un atroz olor a patas. Por otra parte, la niña, si bien no era fea, tampoco era una belleza digna de Play Boy. Cinco años y cuatro hijos después, fue ella la que se transformó en una calabaza de unos 150 kilos.
Moraleja: cuidado niños, sigan solteros hasta los cuarenta, Huyan de las hermosas. Además, siempre están mejor sus hermanas.

Microcuentos de seis palabras

Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? I
No tengo la más puta idea

¿Dónde dejé las llaves?
¡Cabeza de chorlito! Las dejaste en

Telegrama I
Explotó bomba. Mil kilotones. Estamos muertos.

Telegrama II
Cayó meteorito. Invierno global. Nos extinguimos.

La verdadera historia de la resurrección de Lázaro
¡Lázaro levántate!¿Dónde pusiste el dinero?

Mensaje de texto para poner los pelos de punta
No me llames. He muerto ayer

Porqué no fui a trabajar

Está lloviendo. Tengo frío. Tengo sueño


Acerca de los placeres de la vida

¡Oh, mi Dios!¡oh!¡sí!¡sí!


Mi finada abuela me decía

Hijo, sáqueme los gusanos del ojo


Ultimo viaje

Mamita, vienen a llevarte al cementerio


Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? II

¿Yo qué sé? Buscá en Google


Lo que le dijo el monstruo al Dr, Frankenstein

Papá, mirá, tengo dos manos izquierdas


¿Quién apretó el botón rojo?

No me miren. Yo no fui.


La pata del mono

Quiero que desaparezcan las malas perso


Qué opina Dios de la humanidad

Me tienen los huevos al plato


La queja del diablo

¡Uf! ¡qué manera de tener trabajo!


Porqué está triste la princesa

Soltera. Embarazada. El rey no sabe.


Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? III
¿Porqué los humanos preguntan tantas pelotudeces?


Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? IV
Estoy ocupado. Por favor intente despuès

Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? V
tuu tuu tuu tuu tuu tuu ...

Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? VI
Lucifer, atendé vos a este pelotudo

La tortura del masoquista
Para que hablara, le hacían caricias

Qué dijo Dios cuando realizó el reparto de inteligencia entre las especies y de cómo el hombre resultó el más beneficiado
de tin marin de do pingüé

viernes, 2 de octubre de 2009

Un cuento de Esteban Dublín

Esteban Dublín tuvo la amabilidad de homenajearme con un cuento:

Mensaje divino
—¿Alguien me ha llamado, Alan? —pregunta Daniel Frini a su hijo luego de saludarlo.
—¡Sí, papá! —se apresura el muchacho—. Un señor Dios como siete veces. Que hagas el favor de dejar de cambiarle las historias.

¡Gracias, Esteban!

domingo, 6 de septiembre de 2009

¡Un cuento mio en "Visiones 2009"!


¡Más contento que perro con dos colas!
Acabo de recibir un mail donde me avisan que mi cuento "Éramos un millón de animalitos ciegos" fue seleccionado por la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) para integrar la antología "Visiones 2009".

La lista es la siguiente:

"El monstruo en el armario" de José Javier Bataller Gómez
"Éramos un millón de animalitos ciegos" de Daniel Frini
"Ori Kami" de Héctor Gómez Herrero
"En cabinas individuales" de Alejandro González Gómez
"Una simple cuestión de supervivencia" de María del Pilar Jorge
"Crónica de la muerte cromática" de Miguel Ángel López Muñoz
"Alimañas" de Sergio Macías García
"La ciudad bajo las aguas" de Ricardo Montesinos Valentín
"Centinelas del otro lado" de Julián Muñoz Carrasco
"Indigestión" de Manuel Jesús Osuna Blanco
"La búsqueda" de Salvador Patricio Gómez
"En la oscuridad" de Virginia Pérez Puente
"El incidente Timmy O'toole" de Francisco Javier Sánchez Donate
"La máscara de Isis" de Rubén Serrano Calvo