
miércoles, 21 de octubre de 2009
¡Gané otro premio!

sábado, 10 de octubre de 2009
Cuentos misóginos con moraleja. Hoy: Cenicienta
Microcuentos de seis palabras
Porqué no fui a trabajar
Está lloviendo. Tengo frío. Tengo sueño
Acerca de los placeres de la vida
¡Oh, mi Dios!¡oh!¡sí!¡sí!
Mi finada abuela me decía
Hijo, sáqueme los gusanos del ojo
Ultimo viaje
Mamita, vienen a llevarte al cementerio
Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? II
¿Yo qué sé? Buscá en Google
Lo que le dijo el monstruo al Dr, Frankenstein
Papá, mirá, tengo dos manos izquierdas
¿Quién apretó el botón rojo?
No me miren. Yo no fui.
La pata del mono
Quiero que desaparezcan las malas perso
Qué opina Dios de la humanidad
Me tienen los huevos al plato
La queja del diablo
¡Uf! ¡qué manera de tener trabajo!
Porqué está triste la princesa
Soltera. Embarazada. El rey no sabe.
Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? III
¿Porqué los humanos preguntan tantas pelotudeces?
Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? IV
Estoy ocupado. Por favor intente despuès
Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? V
tuu tuu tuu tuu tuu tuu ...
Dios responde a mi pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? VI
Lucifer, atendé vos a este pelotudo
La tortura del masoquista
Para que hablara, le hacían caricias
Qué dijo Dios cuando realizó el reparto de inteligencia entre las especies y de cómo el hombre resultó el más beneficiado
de tin marin de do pingüé
viernes, 2 de octubre de 2009
Un cuento de Esteban Dublín
Mensaje divino
—¿Alguien me ha llamado, Alan? —pregunta Daniel Frini a su hijo luego de saludarlo.
—¡Sí, papá! —se apresura el muchacho—. Un señor Dios como siete veces. Que hagas el favor de dejar de cambiarle las historias.
¡Gracias, Esteban!
domingo, 6 de septiembre de 2009
¡Un cuento mio en "Visiones 2009"!

domingo, 30 de agosto de 2009
Familia religiosa
Bisnes ar bisnes
domingo, 23 de agosto de 2009
Apollo XIII
Machismo Bíblico II
domingo, 16 de agosto de 2009
El tonto del pueblo
Cómo pasar camellos por ojos de agujas
domingo, 9 de agosto de 2009
Placero
Ap. 6:1
El Cordero abrió el segundo de los sellos del Libro; y vi al segundo jinete. Llevaba una espada muy grande y le fue dado el poder para quitar la paz de la tierra y hacer que los hombres se maten unos a otros. Su nombre era Guerra.
El Cordero abrió el tercero de los sellos del Libro; y vi al tercer jinete. Llevaba una balanza en su mano. Su nombre era Hambre.
El Cordero abrió el cuarto de los sellos del Libro; y vi al cuarto jinete. Lo seguía todo el infierno y le fue dado el poder sobre la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras. Su nombre era Muerte.
Vi, también, que Victoria iba montado en un burro petizón, de pelaje tordillo blanco, de cabeza grande y orejas caídas. Con el trote lento, la corona de Victoria estaba ladeada, y el arco a su espalda subía y bajaba, como un elástico, al ritmo de la marcha.
Y vi que Guerra jineteaba un caballito de madera, de color rojo, con rueditas, como aquel que me regalaron mis padres para navidad, cuando yo tenía seis años. Guerra se impulsaba, trabajosamente, con sus pies; renegando en el terreno pedregoso. Arrastraba su espada, que dejaba un surco enorme en la tierra.
Y vi que Hambre montaba un matungo negro; viejo, muy viejo, afiebrado, con cicatrices de heridas antiguas y costras sanguinolentas de heridas nuevas en el lomo, las patas y la cabeza. Hambre llevaba la balanza colgada a un costado de la montura, llena de polvo y con vestigios de telarañas.
Y vi que Muerte cabalgaba un viejo caballo de calesita —reliquia arrancada de alguna plaza— de fibra de vidrio, pintado con laca amarilla descascarada. Los de la primera fila de la legión del infierno que lo seguía, se sonreían. Los últimos lloraban en franca carcajada.
Y oí que Victoria decía “Ya nadie nos respeta…”
Y oí que Guerra decía “Nadie cree en nosotros…”
Y oí que Hambre decía “Estamos muy viejos para estos trotes…”
Y oí que Muerte decía “Estos de atrás, la verdá que me rompen soberanamente las pelotas…”
domingo, 2 de agosto de 2009
Cuidado
Teoría de la extinción de las especies
sábado, 25 de julio de 2009
Cifrado
Troyano en el caballo de Troya
sábado, 18 de julio de 2009
1er Premio IV Certamen de Cuento Breve y Poesía COSME SEBASTIAN RENIERO

Mártir
— Bueno, muchachos, como joda ya está bien
Estimulación casera
-¡Andá a trabajar, atorrante!- decía el padre -¿o creés que te voy a mantener toda la vida?
-¡Soy un artista! - decía el hijo -¡las musas han venido a mi lado y me dictan mi obra magna!
-Pásenme la sal- decía el abuelo.
-¡Generaciones venideras alabarán mi genio!- decía el hijo
-¿Generaciones venideras?- decía el padre -¡Lo unico que veo venir es que mañana venís a la obra conmigo, a revolear ladrillos!
-¡Blasfemo!- decía el hijo
-¡La puta que te parió! - decía el padre
-¿Y yo qué tengo que ver?- decía la madre
-¿Me pasan la sal?- decía el abuelo
-¡Soy un artista!- decía el hijo -¡debo acatar el llamado de Euterpe!
-¿Quién carajo es esa?- decía el padre
-La musa de la música...- decía la madre
-¡La sal, porca miseria! - decía el abuelo
-¡Vas a acatar el llamado de la musa del pastón de cemento! - decía el padre.
-Ella me inspira, me estimula...- decía el hijo
-¡A vos te va a estimular un patadón en el culo! - decía el padre
-¡La sal!¡la sal!¡la sal!¡la sal! - decía el abuelo
-Pero nene...tenés que trabajar.¿porqué no dejás la guitarra para los fines
de semana?- decía la madre.
-Para la creación no hay tiempo ni momentos- decía el hijo
-¡Para la joda, querés decir!¡para trabajar sí hay tiempos!¡mañana a las seis te quiero conmigo, cagándote bien cagado de frio!- decía el padre
-¡Cuando me recuerde la historia, dirá, también, que mi padre era un tirano!- decía el hijo
-¡Y mi hijo un pelotudo!- decía el padre
-¿Me pasan la sal?- decía el abuelo-Pero viejo...- decía la madre
-¡Viejo, las pelotas!- decía el padre
-Te va a subir la presión ...- decía la madre
-¡Ahora lo defendés!- decía el padre-¡A este sinvergüenza, defendés!
-Ustedes no me comprenden.. - decía el hijo.
-Madonna santa... Las milanesas no tienen sal- decía el abuelo.
-¡Terminela con la sal! - decía el padre
-¡No te metás con papá! - decía la madre
-¡Viejo de mierda, es más zángano que tu hijo! - decía el padre.
-¿A quién le decís viejo de mierda?¡que si no fuera por él, que nos ayudó con la casa, hoy me tendrías viviendo en una villa miseria! - decía la madre.
-¡Dejate de joder...!- decía el padre
-¿Quién está jodiendo?¿O el señor se cree que con la porquería de sueldo que trae, alcanza?- decía la madre
-¡¿Porquería de sueldo?!¿Y vos que mierda aportás?¡Y arriba hay que mantener a tu viejo!- decía el padre
-Me voy a tocar la guitarra a mi pieza...- decía el hijo
-¿Me van a pasar o no la sal? - decía el abuelo
sábado, 11 de julio de 2009
Tres cerditos
Crisis de identidad
domingo, 5 de julio de 2009
Mi casa nueva
El complot original
domingo, 28 de junio de 2009
Costumbres raras

Ch'in Er Shi

sábado, 20 de junio de 2009
Por favor, mamita
Ella nos enseñó a descubrir mundos mágicos
lunes, 15 de junio de 2009
Ley de la Creación
El extraño caso del ahorcado John Horwood
sábado, 30 de mayo de 2009
Presentación
Cuentos misóginos con moraleja. Hoy: El Soldadito de Plomo
domingo, 24 de mayo de 2009
Sin entender, apenas oyó
Recetas Históricas
domingo, 17 de mayo de 2009
Lógica herodiana
El aprendiz
domingo, 10 de mayo de 2009
El fantasma más viejo
La Guerra Final
sábado, 2 de mayo de 2009
Batifondo
La medicina es una ciencia exacta
Desde hacía tiempo, en los clasificados barriales se presentaba como Tupaq Qhawana, y decía ser jampiri del pueblo kolla, venido del Tawantinsuyö y de los ayllus altoandinos, inspirado por Tayta Inti y Mama Killa; pregonaba que era capaz de traer y amarrar al ser querido, hacer florecer un negocio, leer las hojas de kuka esparciéndolas sobre un haguayo y adivinar el humo del cigarro; revelaba que era depositario de los willka unanchakuna legados por Manco Kápac, el Intichuri; que hacía videncia pendular y curaba daños, hechizos y maleficios; se declaraba conocedor del kausay -que le fuera revelado en un kamakuy de Wiraqocha y Pachakamaq juntos-; heredero del lliupacha-yuyaychay, la cosmovisión de los kollas sólo entendible en runa šimi y sin traducción posible en kastilla šimi.
Aclaraba, por si hiciese falta, que los materiales estaban incluidos en el precio de todos sus trabajos.
Su consultorio era una habitación de paredes descascaradas, alquilada a una familia boliviana, a pocas cuadras del centro de Laferrere; y en la puerta había colocado una plaqueta de bronce en la que se leía “Tupaq Qhawana jampiri inka-curandero”.
Atendía con un disfraz más próximo a una arapahoe de las praderas norteamericanas que a un willka incaico. Recibía a sus pacientes con el saludo ritual
— Ama quella, ama suwa, ama llulla, ama hap’a
Al que ellos respondían con una mezcla borrosa de oraciones cristianas
— … y con tu espíritu
— … por mi gran culpa
— … sin pecado conseguida
En realidad, había hecho dos años de la licenciatura en astrofísica en la Universidad Nacional de La Plata.
Cierta vez oyó de alguien que curaba con numerología, y decidió ir más allá, aplicando una mezcla extraña de yachay quichua y análisis matemático.
La primera en quien probó el nuevo método fue Ña Ángela, que estaba peleada con su aparejado y no podía con su problema ella sola. Estaba convencida que de pura envidia le habían hecho una saladura; y fue a ver a Tupaq Qhawana para que le haga una limpia.
Previos ritos de purificación, el jampiri le dijo
— El mal es una abstracción, Ña Ángela, como los números -uno ve una manzana al lado de otra e inmediatamente asocia “dos”- y siendo así, nos podemos valer de los recursos de la matemática para entender al mal. Por ejemplo, la Pachamama me muestra que usted tiene problemas de hígado; y llego a eso partiendo de un khipu kolla, que representa una ecuación binómica indeterminada de tercer grado a la que podemos aplicar la integral segunda de Riemann-Stieltjes, por ser una serie infinita recursiva sujeta al cálculo de variaciones de Lagrange; y puedo decirle que el resultado, en el campo de los reales, es uno solo: su marido. Me lo dice Amaru, va a tener que aplicarle determinantes. Tome esta chuspa, y vaya dándosela de a poquito.
El marido de Ña Ángela sufrió una apoplejía apenas una semana después.
La carátula de la causa penal dice: “Sosa, Anselmo s/ejercicio ilegal de las matemáticas”