—¡Carajo! ―gritó Dios, mientras golpeaba su escritorio
―Pero, mi Señor… —intentó defenderse el Ángel
―¡Mi Señor, las pelotas!
―La Orden de Trabajo decía «a nuestra imagen y semejanza»…
―¡Esas fueron mis palabras, sí! ¡¿Pero quién fue el imbécil al que se le ocurrió usar al Petiso Luchini como modelo!?
sábado, 1 de enero de 2011
Bienaventuranzas I
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque se conformarán con cualquier cosita, incluso lo que encuentren en los canastos de basura de los jueces.
Bienaventuranzas II
Felices los que miran a los otros mientras comen, con la nariz y las palmas de las manos apoyadas en la vidriera del restaurente; porque, al menos, tienen cerca la comida.
Multiverso
Se denomina Multiverso al grupo de todos los universos y/o dimensiones posibles que están relacionados (universos paralelos). Se ha sugerido que al viajar al pasado no viajaríamos a nuestro pasado, sino a una copia de éste conteniendo un turista. Tendríamos así dos espaciotiempos simultáneos: uno donde aparece un turista y otro donde no.
Todos nos quemaremos juntos cuando nos quememos
No habrá necesidad de pararse y esperar el turno
Cuando llegue la hora de la caída y San Pedro nos llame a todos
Simplemente dejaremos caer nuestros propósitos
y dejaremos de hacer lo que hacíamos.
Tom Lehrer, “We Will All Go Together When We Go”
¿En cuál universo está hoy la realidad?
Conjetura de Zabala-Cismondi
Uno – Casa Blanca, Washington
El lunes siguiente a su visita a Dallas, en campaña proselitista para los próximos comicios en los que buscaba su reelección, John Fitzgerald Kennedy, trigésimoquinto y último presidente de los Estados Unidos de América, recibió en su despacho del Salón Oval de la Casa Blanca a su Secretario de Defensa, Robert Mc Namara. Éste le mostró las fotografías de la Isla Wrangel, en el Mar de Chuckchi; al norte de Siberia, cerca del Círculo Polar y a sólo unos seiscientos kilómetros de Alaska, tomadas por un avión espía U2 Dragon Lady. En ellas se observaba claramente las instalaciones de lanzamiento de misiles intercontinentales R-16 rusos. Aunque la versión más firme; que recoge, incluso, el informe Thomas, indica que esas fotografías eran un montaje de los servicios estadounidenses, funcionales a grandes capitales petroleros interesados en explotar recursos en poder de los rusos. Éste fue el detonante de la Segunda Crisis de Misiles; y consecuentemente, de la Tercera Guerra Mundial.
No está claro qué pasó a partir de ese momento. Kennedy sostuvo siempre, hasta su ajusticiamiento en Wiesbaden en mil novecientos sesenta y nueve, luego del Juicio a Los Cinco; que no fue él quien dio la orden de fuego. Lo cierto es que el diez de enero de mil novecientos sesenta y cuatro, un misil Polaris, con una ojiva W47, impactó en Aleksandrovskiy Sad, en las afueras de Moscú y obliteró todo lo que se encontraba dentro del anillo del Sadovoye Kol’tso, que rodeaba la ciudad. Al día siguiente, como represalia, la Unión Soviética envió un bombardero estratégico Tupolev TU-95 que dejó caer una bomba Tsar de cincuenta megatones, que estalló a mil quinientos metros de altura sobre Cliffside Park, en el estado de New Jersey. Inmediatamente, desparecieron las poblaciones desde Stony Point hasta Keansburg; y desde Dover hasta Brentwood; incluida toda la ciudad de New York,
En los Laboratorios Militares de Little Cedar, en Sterling Forest, a unos cuarenta kilómetros de distancia de la Zona Cero, había una dotación de unos quince misiles Black Fox en condiciones operativas, con bombas H como carga nuclear; que fueron alcanzados por la lluvia de neutrones de la bomba rusa. El efecto de esta terrible segunda explosión afectó desde el norte de Canadá hasta el sur de México.
Se supone que ese día Kennedy se refugió en las instalaciones antiatómicas de Sheridan, en Wyoming, donde fue detenido en mil novecientos sesenta y siete.
Los generales sobrevivientes en las ciudades de la costa oeste estadounidense ordenaron el ataque masivo. Así, entre ofensivas y contraofensivas atómicas, fueron desapareciendo, una a una, las principales ciudades de los países aliados de ambos lados de la Cortina de Hierro. La falta de controles centrales y la destrucción de las comunicaciones dejaron en libertad a los Señores de la Guerra, para enfrentarse en conflictos personales —salvo uno o dos, todos ellos nucleares— que sumergieron a la civilización entera en una era feudal feroz y sanguinaria; la más terrible de la historia humana.
En mil novecientos sesenta y cuatro éramos unos tres mil millones de habitantes en todo el mundo. Cinco años después quedaban sólo cuatro millones.
Dos – Isla Huemul, Río Negro
En mil novecientos cuarenta y ocho, Ronald Richter, un físico alemán nacido en la región de los Sudetes checos y que había trabajado para los nazis, convenció al presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, de encarar el proyecto de obtención ilimitada de energía a partir de la fusión nuclear
Un año después se anunciaba en la Casa Rosada de Buenos Aires, que "El dieciséis de febrero de mil novecientos cincuenta y uno, en la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica."
Ya se sabe el final de esta historia: en mil novecientos cincuenta y dos, una comisión auditora desenmascaró el engaño de Richter; y a los pocos meses se dio por concluido el Proyecto Huemul.
Lo que no se conoce es que, en realidad, las instalaciones de la isla fueron reacondicionadas a partir de mil novecientos cincuenta y cinco, para servir de base de operaciones al Proyecto Huemul Dos, completamente alejado de los sueños megalómanos de Richter, y orientado al estudio de fenómenos cuánticos. A los pocos meses estaba instalado el primer acelerador de partículas, un primitivo generador de Cockcroft-Walton que, oficialmente, fue llamado Linac Uno, al que todos los involucrados en el proyecto llamaron Liny. Con él se realizaron las primeras pruebas que condujeron al descubrimiento del efecto Lovera; y, por lo tanto, a la conjetura de Zabala-Cismondi.
Cuando los integrantes de la dirección del Proyecto se enteraron del desastre de Little Cedar, entrevieron lo que se avecinaba y cambiaron, en consecuencia, la dirección de las investigaciones. Se decidió que la isla era un lugar lo suficientemente seguro e inofensivo para permitirse pensar en una especie de Arca de Salvación. Confiados en esto, tomaron las medidas necesarias para reunir allí a los más brillantes científicos de todo el mundo, que hubiesen sobrevivido a la debacle de la guerra.
Pronto estuvo claro para todos que la vida en la superficie de la tierra, tal y como se la conocía, tenía los días contados. Las mediciones Geiger mostraban que las nubes radiactivas, lejos de disiparse, crecían. Además, se detectaron grandes cantidades de torio 230, con una vida media de más de ocho mil años. Se debía encontrar la forma de eliminar esta contaminación, o bien arbitrar los medios para esperar los ochocientos siglos hasta que la radiación desapareciese naturalmente.
Con la suficiente lucidez, y no sin serios conflictos, se decidió orientar los escasos recursos a conseguir un ámbito seguro, y a salvo de la devastación donde poder trabajar en las posibles soluciones. Se demostró que ni siquiera en instalaciones subterráneas o, incluso, submarinas estarían a salvo; por lo que casi inmediatamente se pensó en el espacio.
La estación espacial Suyai —esperanza en mapudungun, el idioma mapuche— estuvo lista y funcional en mil novecientos setenta y dos, en órbita lunar. De acuerdo al Plan de Evacuación, se enviaron 400 humanos, 200 machos y 200 hembras, toda la tecnología y la información posible y la más completa dotación genética que se pudo reunir.
Desde entonces, la humanidad vive allí. En la Tierra no queda nadie desde hace mucho tiempo.
Tres – Suyai, órbita lunar 100K
Trescientos años después, las condiciones no habían hecho más que empeorar. Todos quienes alguna vez habitamos Suyai, padecimos desordenes alimentarios causados por la dieta insuficiente de unos escasos cultivos hidropónicos, y la poca tolerancia al prolongado uso de alimentos sintéticos. Todos quedamos estériles, debido a la exposición a la radiación gamma de los rayos cósmicos, por lo que nuestra reproducción debió basarse exclusivamente en la clonación, con desarrollo fetal extrauterino. Nuestros músculos se atrofiaron, y ni siquiera pudimos considerarnos humanos completos: a los niños que nacían, y de acuerdo con el Plan, les amputaban ambas piernas al año de vida, como respuesta a la falta de espacio para vivir —¿para qué se necesitan piernas en gravedad cero?—; en lo que, irónicamente, terminó transformándose en una especie de rito bautismal y de comunión, debido a que estas piernitas se usaban como alimento para la población de la estación. Los problemas psicológicos eran extraordinariamente variados y muy difíciles de resolver, nuestra expectativa de vida era de apenas 32 años, e iba disminuyendo con el paso del tiempo. La tasa de mortalidad por asesinatos ascendía al veintidós por ciento. Y no podíamos darnos el lujo de castigar a los criminales: en general eran, también, excelentes científicos, y muy necesarios.
Nos transformamos en neardenthales del espacio.
El Plan de Evacuación había comenzado a desmadrarse unos ciento cincuenta años antes. En pocas palabras, pecó de optimismo respecto de nuestro comportamiento como civilización residual, según la terminología utilizada. Se suponía que nuestra misión consistía en generar condiciones para volver a la Tierra y rehacer la humanidad. En todo momento buscamos la forma de lograrlo, intentando superar el legado de las bombas sucias. Pero no obtuvimos resultados prácticos. Por otro lado, los cálculos más optimistas decían que en la Estación íbamos a desaparecer antes del siguiente siglo. De una u otra manera, estábamos condenados.
Sin embargo, algunos pocos de nosotros éramos partidarios de un enfoque completamente diferente y ajeno al Plan, que, para ese entonces ya había alcanzado el estatus de religión. Pensábamos que aunque muriésemos, podíamos salvar a la Humanidad. Recordamos los estudios iniciales del Proyecto Huemul Dos, y el efecto Lovera. Nuestra posición era opuesta a la de la mayoría, y nos hicimos rebeldes. Así empezamos, en el espacio y cerca de la Luna, la Cuarta Guerra Mundial.
Finalmente, ganamos. Aunque sólo quedamos catorce.
Cuatro – Conjetura
En las investigaciones que llevamos a cabo para intentar volver, tropezamos con una serie de ecuaciones que daban respuesta válida a los escenarios previstos por la Conjetura de Zabala-Cismondi.
En mil novecientos sesenta y uno se observó, en los experimentos realizados con Liny, que bajo determinadas condiciones de energía y polaridad de las cavidades resonantes, los haces de partículas parecían estar duplicados. Rápidamente, el doctor Santiago Lovera intuyó que se estaba en presencia de un desfasaje temporal; es decir la coexistencia, en el tiempo presente, del pasado y el futuro de la misma partícula; efecto que se conoce con su nombre. El fenómeno era totalmente inestable e impredecible; y, en apariencia, inofensivo; porque si bien se detectaba la presencia de dos haces, el resultado de las colisiones en la operatividad del acelerador Liny implicaba la ingerencia de uno solo de ellos. Gabriel Zabala y Carlos Cismondi, por su parte teorizaron que, en realidad, no se observaba una alteración del tiempo, sino la coexistencia de dos universos; y luego de ese instante de fase, como lo llamaron, cada haz observado dejaba su impronta en su respectiva materialidad. Claro que esto implicaba la existencia de dos Linys, dos Proyectos, dos Tierras. Y entonces, ¿porqué no pensar en infinitos Linys, infinitos Proyectos, infinitas Tierras?. Zabala y Cismondi propusieron la coexistencia, en todo momento —e hicieron una clara distinción entre el concepto de momento y el de tiempo— de infinitos universos similares, que llamaron Multiverso. Decían que en Liny transitábamos, sin darnos cuenta, entre dos universos tangenciales: uno en el que existía un solo haz de partículas y otro donde se veía ese haz, y otro igual, visitante. Y postularon que la experiencia perceptible de cada uno de nosotros, que definieron como realidad, se manifestaba en sólo uno de ellos. No avanzaron mucho más, ni llegaron a descifrar el modo en el que fuese posible el pasaje entre universos.
La Guerra iniciada en mil novecientos sesenta y tres acabó con esta línea de investigación.
Desesperados, nosotros quisimos retomarla en Suyai. Los más fundamentalistas pensaban que hacer esto era una blasfemia al Plan. Nos acusaban de sostener un pensamiento primitivo que ellos equiparaban con el paganismo. La que llamamos Cuarta Guerra Mundial fue, en esencia, una guerra religiosa; y nuestro triunfo nos permitió seguir el trabajo en los términos de la Conjetura. Abandonamos la finalidad de la Estación, nos deshicimos de todo el material guardado que no nos sirviese y, por ende, de toda la historia de la civilización; y nos dedicamos de lleno a trabajar en el Multiverso.
Logramos demostrar matemáticamente la existencia de los infinitos universos paralelos, como transitar de uno a otro y nos fue posible situar a la realidad tangible y vivencial en sólo uno a la vez, eligiéndolo de acuerdo a nuestra conveniencia. La solución de Agujero Negro de Reissner-Nordstrom, continuada a través de una singularidad espacial evitable para un viajero, describía dos universos asintóticamente planos unidos por una zona de agujero negro, el que debíamos generar.
Demoramos doce años más en desarrollar, proyectar y fabricar la maquinaria necesaria para obtener la singularidad. Para ese entonces, sólo quedábamos cinco.
Resolvimos elegir un escenario posible para cada uno de nosotros (a través de las ecuaciones nos era permitido elegir tiempo y espacio) para intentar revertir el desastre; y marchar hacia uno de ellos. Las probabilidades de obtener algún resultado positivo estaban astronómicamente en nuestra contra, pero todas las demás opciones conducían indefectiblemente a la extinción.
A mi me tocó viajar a los Estados Unidos de América, en mil novecientos sesenta y tres, para matar a John Fitzgerald Kennedy.
Entré a la máquina e inmediatamente me envolvió un torbellino de luces que me destrozó en millones de explosiones pequeñísimas. Todo mi cuerpo adquirió una masa inconmensurable y se transformó en un agujero negro, que se invirtió de este otro lado; en una operación terriblemente dolorosa que no entiendo cómo pude soportar.
Cinco – Dallas, Texas
Llegué a Texas, en este universo, en octubre de mil novecientos cincuenta y nueve. Debí representar el papel de un hombre perdido y mentalmente desequilibrado, al que internaron en el Centro Médico DeBakey, en Houston; al confundirme con un veterano de guerra. Los tres años siguientes los usé para adaptarme a la vida en la Tierra, en la que nunca había estado. Recuperé mis músculos atrofiados y, no sin grandes dificultades aprendí a respirar este aire y a manejarme con la gravedad.
Según entiendo, mis cuatro compañeros deben haber fracasado, ya que la realidad estuvo donde yo estuve.
Casi un año antes de la gira de Kennedy comencé con los preparativos. Ya conocía los acontecimientos que se producirían, por lo que no me fue difícil armar una estrategia para realizar el atentado. En las elecciones que lo habían llevado a la presidencia, Kennedy había ganado por muy escaso margen en los estados del sur; y en ellos, los sondeos no eran muy favorables para las elecciones que debían realizarse en mil novecientos sesenta y cuatro; por lo que los encargados de la campaña planearon una visita a Texas para el otoño de mil novecientos sesenta y tres.
Sabía que Kennedy visitaría Houston, San Antonio, Fort Worth y Dallas. Estuve en las cuatro ciudades, y decidí matarlo en San Antonio. El plan falló cuando la persona encargada de proveerme el arma fue detenida por los servicios. Entonces, sólo me quedaba una oportunidad. Como plan alternativo, había elegido Dallas.
Todo lo demás es historia en este universo; la que ustedes conocen y pueden encontrar en cualquier libro, a pesar de las teorías conspirativas.
A las once horas y cuarenta minutos del 22 de noviembre el Air Force One de la comitiva presidencial aterrizó en el aeropuerto Lovefield de Dallas. Inmediatamente, la limusina descapoltable Lincoln Continental del sesenta y uno salió con rumbo al centro de la ciudad. En ella iban el presidente Kennedy, su esposa Jackie, el gobernador de Texas y su mujer, un agente del servicio secreto y el conductor.
A las doce horas y treinta minutos, la caravana llegó a la Plaza Dealey, giró a la derecha por Houston, luego a la izquierda por la calle Elm. Yo estaba ubicado en Grassy Knoll, a la derecha del paso de la comitiva, tras una empalizada de madera. Pueden verme en la famosa fotografía de Mary Moorman. Mi contacto, un pequeño traficante de Duncanville, también veterano, me había provisto de un rifle italiano calibre seis y medio, modificado y con mira telescópica; con el que pude realizar tres disparos certeros en menos de nueve segundos. El film de Abraham Zapruder registra el momento, aunque yo estaba detrás de él, por lo que no pudo filmarme.
Contra todos los pronósticos, tuve éxito. A las trece horas cuarenta y ocho minutos los doctores confirmaron oficialmente la muerte de Kennedy.
De acuerdo a lo planificado, no importaba que me atrapasen; porque, de todas maneras, mi misión estaba cumplida y la humanidad salvada. Había previsto ingerir una cápsula de cianuro; y aún si no podía hacerlo, no era relevante; por que mi historia sería inverosímil para cualquiera que la escuchara. Pero nadie me buscó.
A pesar de todo, en la confusión de las horas siguientes, y sin proponérmelo, logré evadirme; quizá amparado en mi condición de lisiado al que le faltaban ambas piernas. A nadie se le ocurrió revisar mi silla de ruedas, en la que escondí el arma.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Olor/sabor/final
Ella huele a duraznos y sabe a cerezas. Sus pechos suben y bajan al ritmo de su respiración, agitados. Llora sin emitir sonido. El le besa el ombligo, apoya su cabeza en el vientre firme y se duerme, satisfecho. Ella lo acaricia y, prolongando su placer, se lo come.
Gang bang salvaje
Desenfreno, desmesura, gemidos. Placer y lujuria dentro del costurero. Los hilos derrochaban testosterona. La aguja clamaba por más. Todo se desmadró cuando Hilo Negro e Hilo Rojo presentaron la sorpresa de la noche.
Ella se puso pálida. En un alarido gritó:
—¡El camello no!
No le hicieron caso.
domingo, 28 de noviembre de 2010
El lobito mentiroso
A la quinta vez que el lobito gritó «¡Viene el hombre! ¡viene el hombre!» la manada, furiosa, decidió ignorarlo. Diez minutos después, el lobito era huérfano y no quedaba nadie vivo en su clan. Pasó toda su vida arrepentido de aquella mentira que creyó sólo un juego, y despreciado por sus semejantes. Al final de sus días tuvo la oportunidad de revindicarse cuando atacó a un gran rebaño que pastaba en la ladera de la colina. Satisfecho consigo mismo, todo manchado de sangre y somñoliento, descansando a la sombra de un grupo de álamos después de haber matado más de cuarenta ovejas, se preguntó porqué los hombres no protegieron a sus animales, a pesar de que el pastor que actuaba de vigía gritó varias veces «¡Viene el lobo! ¡viene el lobo!»
sábado, 6 de noviembre de 2010
La maldad de las cosas inanimadas I
—¡Qué contratiempo!―estalló el motorman —¡Voy a tener que parar una semana para arreglar estos putos frenos! ¿Quién me paga los días que no trabaje?
Lo dijo fastidioso, sin mirar el tendal de cuerpos muertos, mutilados, cortados al medio que dejó la locomotora a su paso, hasta que se detuvo.
El efecto Chuang Tzu II
Cuando despertó, estaban a su lado un dinosaurio y una mariposa. Chuang Tzu se sonrió y dijo:
—Esta vez me toca ser dinosaurio.
—Esta vez me toca ser dinosaurio.
Tiempo loco
—Tiempo loco, ¿no cree vecino? —dijo la oruga desde una rosa.
—Hoy llueve, mañana hay viento, pasado nieva, y después nos fríen cuarenta grados a la sombra —acotó el ciempiés, desde un aloe —. La culpa es de la mariposa del gladiolo del otro cantero. Cada vez que mueve sus alas, la muy estúpida estropea el fin de semana.
sábado, 25 de septiembre de 2010
"El Secreto" en "Grageas 2", editorial IMFC

Mi relato "El Secreto" fue seleccionado por Sergio Gaut vel Hartman para integrar la antología "Grageas 2 (Más de cien cuentos breves hispanoamericanos)" editado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (Buenos Aires, Argentina), Colección Bicentenario
Un detalle extra: ilustración de tapa de Carlos Nine (¿que tul?)
Se puede comprar en:
http://www.imfc.coop/compraenlinea/libros/ficcion/grageas-2.html
"Grageas 2 contiene más de cien textos que fueron escritos por autores experimentados y noveles, mayores y jóvenes, que viven en Argentina, Chile, Colombia, Cuba, España, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Hagamos nuestras, entonces, las palabras de Ingenieros ("En la utopia de ayer se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de mañana palpitarán nuevas realidades"), y que en la utopía de mañana palpiten nuevas realidades, realidades como ésta. Estamos construyendo una utopía en este acto de creación, haciendo lo que sabemos hacer, y legando, de algún modo, estas grageas de ficción para los que vendrán, para los que empezarán a poner los cimientos del Tricentenario."
"Mare Nostrum" finalista y publicado

Mi poema "Mare Nostrum" fue seleccionado como finalista por el Comité de Selección del Concurso "Años Maduros" (Madrid, España). El jurado esta trabajando y se espera conocer el poema ganador a principios de Noviembre.
Además, y por ser finalista, será publicado en la Antología "Años Maduros".
"Las profecías en el espejo" finalista en el Concurso "Universo THElunes"

Mirá vos.
Diana Cermeño, coordinadora de contenidos de "THELunes" (España) me hace llegar el siguiente mensaje:
"Como has podido comprobar, si has revisado el listado de finalistas del Certamen Universo THELunes, tu texto "Las profecías en el espejo", no estaba incluido entre los 20 relatos que compiten ahora en la votación popular, para obtener un lugar en la publicación impresa de THELunes.
Me alegra decirte que esto es debido a que, dada la gran calidad literaria y originalidad de tu relato, el texto a obtenido directamente un lugar en la publicación, según las bases, sin tener que concurrir en la segunda fase selectiva.
Quiero enviarte personalmente mi enhorabuena, de entre todos los relatos participantes en el certamen, únicamente tres obras, incluyendo la tuya, han obtenido esta distinción. Además, como miembro del jurado y como responsable de Contenidos de THELunes, he de decir que pasé un rato fantástico leyendo "Las profecías en el espejo".
Mirá vos.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Anatema de madre
—Ve con Dios, hijo mío —dijo su madre antes de morir, hace más de treinta años. Desde entonces, el ateo se desliza por el mundo, busca que te busca, tratando inútilmente de complacer a la vieja.
El despertar sexual de Vladito
—Oiga doña Drácula —dijo el empleado de la gomería —dígale a su hijo que no muerda más el cuello de la muñeca inflable. Ya no me queda lugar para ponerle parches.
De cuentos V
—¡Ya van a ver cuando sea grande, manga de pelandrunes! ―decía el Patito Feo, llorando, ante las carcajadas de sus hermanos. Ya se sabe lo crueles que pueden ser los niños.
Al crecer, todos dejaron la laguna materna para conocer otras, con suerte buena algunos, mejor los otros.
El Patito Feo, no. El se quedó en su «terruño», donde al menos lo conocían y ya se cansaron de burlarse de su aspecto y, por cansancio, se ganó cierto respeto. Sólo de tanto en tanto algún patito nuevo se asusta. Quedó pato, quedó feo. Jamás fue bello, jamás fue cisne.
domingo, 29 de agosto de 2010
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka XVII
De no creer, señor policía ¿Cómo iba a saber que era Samsa? Lo conocí de niño, una hermosura de criatura, y no se parecía en nada a eso que maté a chancletazos. Acá tiene el arma asesina. No se manche con los pedazos que están pegados a la suela.
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka XVI
Entiendo su punto de vista, señor Samsa, pero su hijo no puede viajar en la cabina del avión. Debe despacharlo en una jaula, previo paso por zoonosis. Cualquier duda que tenga, reclámele al señor Kafka.
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka XV
No es que no te querramos, hijo, pero ¿podrías no meter tu cabeza en la olla para tomar la sopa? Para nosotros, los que aún somos humanos, esa baba que dejás tiene un gusto asqueroso.
sábado, 21 de agosto de 2010
Clamor de un caído
La lluvia lavó nuestros pecados. Todos y cada uno de ellos. Una pena. Antes, durante la sequía, todo era más divertido.
Soledades
Cerró los ojos y trató de pensar en algo hermoso por sobre el ruido atronador que se acercaba a pasos agigantados. En su mente se comenzó a formar una imagen borrosa, oscura, pero que se auguraba bella. Adivinó una flor a orillas de un arroyo, una nube, un pájaro. No tuvo tiempo para nada más. El tren le pasó por encima.
Talismanes
Pata de conejo; relicario con una astilla de hueso de la mano izquierda de San Macario mártir; genio en la botella —quizá el mismo que obnubiló a Aladino—; herradura de siete agujeros que perdiera Babieca en una escaramuza durante el largo sitio de Valença; trébol de cuatro hojas encontrado en la base de los Highlands escoceses, en la primavera de mil novecientos noventa y tres; canto rodado con la runa Eoh grabada en él, hallada en las orillas del Liger, cerca de donde éste se vierte en el Atlántico; un viejo talit, descolorido, que según la tradición perteneciera al mismísimo Rabbí Moshe ben Maimón; escapulario de la Inmaculada, de un azul desvaído; ta’weez que usó el muftí Ahmad ibn Adam cierta vez que se quebró tibia y peroné; grigrís que preparara un Babalorixá de Pernambuco; eguzki-lore robada de un caserío de Barakaldo, los ocho ashta mangala del budismo vajrayāna.
No hubo caso. Fueron al alargue y después perdieron por penales.
lunes, 16 de agosto de 2010
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka XIV
En las alcantarillas de Praga suele verse la silueta de un monstruoso insecto que aterroriza hasta los roedores que pueblas las cañerías. Las madres ratas asustan a sus hijos:
—Si no comés los desperdicios, te va a llevar Gregor Samsa.
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka XII
—Mami ¿falta mucho?
—Dos días.
—Mami ¿falta mucho?
—Un día.
—Mami ¿falta mucho?
—No, dale. Andá
Gregorio salió feliz de la casa. Era Carnaval. En medio de los disfraces nadie se espantaba al verlo y podía recorrer los lugares de Praga que le estaban vedados el resto del año.
sábado, 7 de agosto de 2010
Procastinación a la inversa
Si quiero descansar hoy ¿porqué tengo que dejarlo para mañana?
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka IX
—¡Vago! —gritó el jefe de Samsa —¿no va a trabajar porque se encuentra indispuesto? ¡Tonterías! ¡Usted es un mal empleado! No me venga con que se ha transformado en un bicho. He escuchado escusas ridículas, pero esto es el colmo. Usted siempre fue un gusano, un parásito, una larva.
El fin del idilio
Yo estaba fervientemente enamorado de ella. Era tan perfecta, que hasta tenía defectos —los mínimos, justos y necesarios—. Pero al fin y al cabo, lo nuestro no pudo ser. ¿Porqué, me pregunto, mi amor por ella tenía que ser correspondido?
El efecto Chunag Tzu
Chuang Tzu, en Pekin, soñó que estaba enamorado de Li Pei y que en su estómago una mariposa agitaba sus alas, provocando un huracán al otro lado del mundo, tan enorme que llegó hasta la China entreverándolo todo, de manera que Tzu se mezcló con su sueño; y ahora el pobre no sabe si es él, la mariposa, si está enamorado de Pei o de su hermana, o las odia a las dos; si está en Pekin, en Nueva York o es, quizá, el que está leyendo esto y espera, desesperadamente, que alguna mariposa lo despierte.
domingo, 1 de agosto de 2010
Escuchado en las playas cercanas a la desembocadura del Escamandro, o cómo se decidió de qué manera engañar a los troyanos
—¡Lo tengo!— dijo el fócida Esténelo, cazador de zorrinos, hijo de Epeo; cuyas preferencias por las fiestas orgiásticas eran bien conocidas— Hagamos una gran torta, nos metemos dentro, y salimos de golpe, todos en sunga, tal como hicimos en el aniversario del natalicio del etoliano Eurímaco, tomador de ginebra, hijo de Yálmeno; que cuando fue a soplar las velas, le salieron veintidós vírgenes de Afrodita. Recuerdo que…
—Está bien, está bien— terció Odiseo, rey de Ítaca, hijo de Laertes —La idea es buena, pero en una torta no entramos todos.
—Sos un animal— acotó el beocio Peneleo, domador de avestruces, hijo de Toante
—Sos un caballo— dijo el cretense Meríones, corredor de conejas, hijo de Filóctetes
—¡Eso! ¡Hagamos un caballo!— opinó Euríalo, cantor de pasodobles, hijo de Trasímedes; entusiasmado, mientras volcaba su copa de vino sobre la cara del ecaliano Macaón, pescador de mojarras, hijo de Anticlo; que dormía su borrachera
—¿Y por qué no una torre? ¡O un alfil!— se entusiasmó el lacedemonio Meges, tomador de viagra, hijo de Menesteo
— ¡Porque el ajedrez no se inventó todavía!— le contestó el orcómeno Tersandro, barredor de veredas, hijo de Macaón —¡otro animal!
—Otro caballo— habló nuevamente Meríones —¿lo ven? Un caballo. Tenemos que hacer un caballo.
—¿No sería más fácil hacer una flor?— acotó el elidiano Eurípilo, comedor de galletitas, hijo de padre desconocido —Nos envolvemos en grandes pétalos rosados; y, cual flor de cestrum nocturnum, al caer la noche la abrimos, y entonces…
—Callate, puto— ordenó el melibeo Equión, soplador de nucas, hijo de Polípetes.
—¿Y de qué tamaño sería el caballo que proponés?— interrogó el rodaciano Anfidamante, inflador de globos, hijo de Toante; dirigiéndose a Meríones
—Y, no sé— dijo éste —debería ser para unos cuarenta guerreros.
— Capacidad: cuarenta pasajeros sentados— acotó el simeano Idomeneo, fumador de cannabis, hijo de Eumelo.
—¿Cómo? —preguntó Euríalo
—¿De qué habla? —interrogó Meríones
—No le hagan caso. Alucina. Dice que el oráculo le muestra cosas. Déjenlo— contestó el pilota Demofonte, saltador de tapiales, hijo de Ciarripo.
—Va a parecer una carroza de carnaval— intercedió Meges
—¿Una qué de qué?— preguntó el filacteano Ifidamante, escupidor de guanacos, hijo de Podalirio
—Desde que se junta con Idomeneo, también dice que ve cosas extrañas— explicó Demofonte—Sigamos.
—Si tiene hijitos adentro— interrumpió Eurípilo —no sería un caballo, sería una yegua
—Hablás de nuevo y te mando a limpiar a lengüetazos la estatua de Apolo, puto— amenazó, ahora, Equión
—¡¿Apolo es puto?!— dijo, asombrado, Macaón despertándose del sueño de su borrachera y saboreando una gota de vino que resbalaba hacia su boca —¿Y quién apagó la luz?
—Nadie, salame— dijo el filaceo Cianipo, juntador de cartones, hijo de Neoptólemo; mientras le pegaba un coscorrón en la cabeza a Macaón —te dormiste a media tarde, con el sol en plena jeta.
—Soñé que estaba dentro de un caballo— comentó el borracho.
—¡Santísimo Baco!— dijo Odiseo —¡Es un mensaje de los dioses!
—No jodas, Odi— interrumpió el éspora Agapenor, limpiador de parabrisas en los semáforos, hijo de Teucro; que era consejero de Odiseo, y por tanto con derecho a tratarlo haciendo uso de ciertas libertades —éste tiene un pedo bárbaro…
—¡No, no!— contestó Odiseo —los dioses se manifiestan de maneras extrañas. ¡Será un caballo!
—Puede ser una torta con forma de caballo— volvió al ataque Esténelo —Y adentro nos metemos nosotros y cuarenta vírgenes de Artemisa…
—¡Terminala!— dijo Peneleo
—Por ahí, con veinte alcanza…
—¡Basta!— dijeron todos al unísono
—A mi me parece que una flor no estaría mal …— empezó nuevamente Eurípilo
sábado, 31 de julio de 2010
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka VIII
—Mire, señor Kafka —dijo el editor —el mundo no está preparado para un relato de este tipo, tan oscuro, tan… ¿cómo diría? … repugnante ¿Porqué, mejor, no hace que Samsa se transforme, cuando se enoja, en un superhéroe gigante y musculoso, de color verde? Sería una pegada. Créame.
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka VII
«Estimado señor Kafka», comenzaba la carta, «entiendo su necesidad de expresar desesperación por una sociedad que no acepta al diferente. Le agradezco la fama imperecedera que me ha conferido su relato, Die Verwandlung. Pero ¿sería mucho pedir que en él incluya un bicho hembra? Me siento solo.»
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka VI
«¿Qué me ha ocurrido?», pensó Gregorio al despertarse de un sueño intranquilo. Se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso ser rosado, lampiño, con cuatro extremidades terminadas en dedos y una piel suave y repugnante, tan diferente a la dura caparazón que todos los insectos llevaban en Praga.
domingo, 25 de julio de 2010
La tía Gertrudis le pidió prestada una taza de azúcar a la vecina del sexto “A”, que tomaba sol en su balcón, en topless
Tocó a la puerta que, apenas segundos después, se abrió de golpe. Imagino la escena. Ella, solterona por decisión propia, mujer de misa diaria a las seis de la mañana, novenas por la tardecita y dos rosarios rezados durante el día; luto riguroso, medias hasta la rodilla y zapatos negros abotinados, cara lavada y pelo entrecano atado en un rodete; parada frente a la puerta sosteniendo la taza con ambas manos y, recortada en el marco, despampanante, la vecina de la que nunca supe el nombre pero a la que llamábamos La Potra: cuerpo extraordinario, envidia de los editores de Hustler, un metro ochenta, cabello rubio a lo Farah Fawcett, tanga roja y tetas así de grandes, libres de cualquier yugo.
Fue un choque de culturas. Marco Polo ante el Gran Kublai. Cortés ante Moctezuma. Nunca supimos qué hablaron durante ese encuentro; pero, a partir de allí, la tía abandonó la iglesia. Yo le conté doce amantes hasta que murió, hace poco. Solía pasar las noches acodada en la barra del Copenhague, donde la conocían como Gerty.
Unos meses atrás Tuve noticias de La Potra. Es pastora de un culto evangélico en un cine de Constitución, devenido en templo cristiano. Le va bien. Oficia los servicios en topless.
sábado, 24 de julio de 2010
Premio Dardo y Premio Globo de Oro


El escritor mexicano José Manuel Ortiz Soto, responsable del blog Cuervo para tus ojos, acaba de otorgar a éste y otros nueve blogs el Premio Dardo y el Premio Blog de Oro, con el objetivo de difundir y fortalecer los lazos entre los blogueros del mundo.
Demás está señalar el honor que esto representa.
De la misma manera, otorgo el premio recibido a siete blogs que visito regularmente. Aquí les dejo los blogs seleccionados (por estricto orden alfabético)
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Premio Dardo,
Premio Globo de Oro
sábado, 17 de julio de 2010
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka V
—¡Gregorio Samsa! —gritó la esposa.
El tragó saliva. Estaba enojada. No lo llamó «Goyo», ni «Grégory», ni «Cuca» —como lo apodaban los muchachos del bar—, ni el tan íntimo y cariñoso «Bichito mío» con el que empezaban las pegajosas noches de amor.
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka III
En Praga, en cierta calle, en cierta esquina, Gregorio Samsa suspira. Le tocó en suerte viajar y conocer el mundo, y ahora no soporta su limpia ciudad natal. Y extraña, con un nudo en la garganta, los basurales a cielo abierto de Buenos Aires.
Variaciones sobre «La metamorfosis» de Kafka II
Destino de alcantarilla el de Gregor Samsa: en el horóscopo chino es rata.
domingo, 27 de junio de 2010
Antología Poética "XX Aniversario de 3+1"
El pasado 23 de junio se presentó la Antología Poética "XX Aniversario de 3+1", en el auditorio del edificio Alfredo L. Palacios del Honorable Senado de la Nación., y dentro del marco de los festejos por el Bicentenario.Participo en esta antología con mi poema "Si vos estás".
Se puede conseguir en todas las librerías de Capital, y en buena parte de las del interior. Está MUY buena.
("Veinte años de 3+1", Editorial 3+1)
sábado, 26 de junio de 2010
¡Son todos inventos!
¡Se lo digo yo! ¿Que invadimos la Tierra? ¡Ja!. Es una cortina del gobierno, para disimular el verdadero problema de la falta de agua acá en Marte. Nunca salimos de este planeta. Las fotos y los videos fueron tomados en los estudios de cine de Syrtis Major, y los noticieros solo repiten lo que dictan desde el Ministerio de Propaganda Marciano.
De cuentos IV
Después de que Feroz intentara derribarle la casa y de salvar a sus dos hermanos, el tercer cerdito vio el filón: construye condominios que alquila a los lobos. Los hace de ladrillos, es verdad, pero con materiales de segunda. Son húmedos, fríos y oscuros. Los lobos viven hacinados. Ahora es un cerdo burgués que se aprovecha de la crisis y cobra, religiosamente, las rentas.
domingo, 6 de junio de 2010
Exorcizo te
—¡Fue ese señor, papá! —gritó el pequeño demonio mientras señalaba con su dedo —, ¡él me obligó a abandonar el cuerpo de mi huésped!
El aterrorizado sacerdote se quedó paralizado frente al terrible leviatán de más de tres metros de alto, ojos rojos, serpientes por cabellos, piel erizada de pústulas, manos como garras, piernas de caprino y fétido, en su olor a azufre.
—¿Así que usted le tiró agua bendita a mi hijo? —inquirió en latín el horroroso padre, mientras se acercaba al exorcista blandiendo su espada llameante.
Una famosa adivina de TV nos dijo hace veinte años
—El destino de la humanidad se encuentra escrito en la borra que deja la sal en el fondo marino.
Desde entonces, estamos dale que te dale tomar agua. Mi vejiga no aguanta más, y el nivel del mar ha bajado, apenas, dos metros.
Desde entonces, estamos dale que te dale tomar agua. Mi vejiga no aguanta más, y el nivel del mar ha bajado, apenas, dos metros.
Causas y efectos I
—¡Dalila!― gritó Sansón, desaforado —¿dónde pusiste el gorrito de lana, que afuera hace un frío de cagarse?
domingo, 23 de mayo de 2010
De cuentos II
—Mirá— dijo Hansel —no me vengas ahora con que somos hermanos. Vos me trajiste al bosque hace como quince años. Y uno no es de fierro...
Los siete trabajos de Hércules García
La hija del vasco Arreche era todo para Hércules. Pero para el vasco, García era claramente inferior a su pequeña; y no la merecía. Cuando por fin se dio la combinación exacta entre ganas y miedo del novio y condescendencia del vasco, el galán pudo pedir la mano de Teresa. Arreche lo escuchó callado y dijo:
— Vea, García, va a tener que demostrarme que puede mantener a mi hija. Trabajará para mi durante un tiempo, y si me satisface su labor, después hablamos de casamiento.
Hércules accedió esperanzado. Debió matar a los doce chanchos del tano Bonifacini, a puros besos de lengua; aflojarle las ruedas al sulky del polaco Pyrik, que lo corrió a escopetazos; cambiar por tinta china el agua bendita de la iglesia del padre Juan; silbar “La Cumparsita” medio tono mas alto, mientras el vasco le apretaba, levemente, los testículos con una morsa; domar a la suegra del chileno Segovia, que ya había enterrado siete maridos; cobrar cinco pesos de entrada en la mesa catorce, para poder votar en las elecciones del año noventa y tres; y, finalmente, fotografiar a la intocable rusa Vielisky, en bolas. La rusa lo sorprendió; pero en lugar de denunciarlo, lo invitó a pasar. García jamás regresó a lo de Arreche. Teresa quedó para vestir santos; y el vasco con una hija solterona y amargada, y sin las fotos de la rusa, que tanto ansiaba.
domingo, 9 de mayo de 2010
Boleros míticos I
—Me gustas tu, y tu, y tu … — cantaba Perseo
—No, hijo de Dánae. Si no puedes elegir a una de las tres, eres indigno de nosotras— contestó Euríale, una de las hermanas Gorgonas.
Otro día en el paraíso
Golpeó a la mujer en la cabeza, y la llevó arrastrando a su cueva. Preparó el fuego, recién inventado.
—¡No, bestia!— dijo el dios — ella es tu compañera, no comida…
La vida en el mundo moderno acarrea problemas nuevos
— Y bien, amigo. Hábleme de su problema
Miré al psicólogo, con una mueca entre curiosa e interrogativa.
— ¡Vamos!¡Anímese! — insistió él.
— ¡Guau! — dije yo. ¿Y qué otra cosa podría decir? Soy un perro marca perro, más vale pequeño y sin ningún atributo especial. Tuve la suerte de ser sacado de la calle por una solterona que me crió como a su hijo. Baño diario, peluquería los viernes. Pullover y gorra en los días de invierno. Cuando mi dueña notó mi primer comportamiento raro, inmediatamente recurrió a la psicología canina. Y acá estoy.
— Ajá — dijo él.
— Aúaúaú. Iúiúiuu — lloré, bajando la cabeza, con mi mejor voz de caniche.
— Bueeeeno — dijo él
— ¡GUAGRFGUAGUAARFGAGUAU! — le grité en la cara, adoptando la postura de un dóberman
— Y qué más — insistió él, sin inmutarse.
— Guuuuuáu — musité, con el aplomó inglés de un yorkshire.
— Bien. Bien — dijo él
Sin hablar, lo ataqué como un rottweiller.
— ¡Serapio! — me llamó mi ama. Solté al médico y me refugié a sus pies.
— ¿Y, doctor? — dijo ella.
— Curioso, señora — dijo él, acomodándose la ropa y levantando sus anteojos del piso — su perro tiene personalidades múltiples.
martes, 4 de mayo de 2010
Tercera Convocatoria de Minicuentos "El Dinosaurio"

Esteban Dublín los invita a participar en esta convocatoria, donde -de manera temeraria- me eligió como jurado (Cosas vederes, Sancho...).
Si están interesados en participar, les dejo el link con las bases:
Tercera Convocatoria de Minicuentos "El Dinosaurio"
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El Dinosaurio
lunes, 3 de mayo de 2010
Un cuento mio seleccionado para la antología "Borumballa" en Valencia, España.
Mi cuento "La última operación de cerebro" fue seleccionado para la edición en papel de la Primera Convocatoria Abierta de Cuentos Cortos “Borumballa”, realizada por los organizadores de ENCONTES, Festival de Narració Oral d'Altea, junto a otros cuarenta y siete cuentos de autores españoles, argentinos, mexicanos, brasileños, chilenos, hondureños, uruguayos, cubanos, colombianos y venezolanos.
La presentación se hará en Altea (Alicante, España)el próximo dia 22 de mayo a las 12 horas, en el hotel "La Serena", dentro de las actividades del 7º ENCONTES, Festival de Narración Oral de Altea .
Toy chocho.
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sábado, 1 de mayo de 2010
Boleros míticos II
— Bésame, bésame mucho….— cantaba Hero
— Dejate de embromar — contestó Leandros — No crucé nadando el Helesponto, para besarte. Vamos al catre. Y después me hacés un churrasquito, que el agua me dió hambre.
— Dejate de embromar — contestó Leandros — No crucé nadando el Helesponto, para besarte. Vamos al catre. Y después me hacés un churrasquito, que el agua me dió hambre.
Equívocos de la ciencia
Era alquimista. Conocía los secretos de la vida y la muerte. Sufría de Alzheimer, así que solía confundir las sustancias. Buscando la vida eterna inventó, en mil trescientos treinta, la leche en polvo.
sábado, 24 de abril de 2010
Momento de iluminación de un existencialista posmoderno
Sostuvo siempre que la vida es un accidente. Antes de impactar contra el árbol se dijo “Estuve equivocado. Vida fue lo que tuve hasta ahora. Esto, en cambio, es un accidente”
Dirán, con temor, nuestro nombre en los fogones
Drop me miró, y supe lo que pensaba. Desde niños nos entendimos con la mirada. La bella Targ estaba bañándose en el arroyo que está a dos tiros de piedra de los Árboles donde pernocta el clan. Estaba hermosa con sus brazos peludos y sus pechos caídos. La ataqué con una piedra. La llevamos hasta el Gran Árbol Viejo. Mientras esperamos que despertase, se desató una tormenta. Como es tabú tocar mujer dormida, nos refugiamos bajo La Piedra. Un rayo tremendo impactó directamente en la cabeza de Targ. Así inventamos la picana. Generaciones venideras resolverán como hacerla portátil o regular la intensidad del voltaje. Menudencias.
Después atacamos a Zrup, hijo de Fluj. Lo empujé y una vez en el suelo, Drop puso las manos en su cuello. Zrup dijo:
— ¿Uhgg pllu kkhhugg?
— ¿Que dijo, Grog?— me preguntó Drop, que no entiende el lenguaje del clan de La Caverna.
— ¿Qué hacen, muchachos? — traduje yo.
— ¡Ghh kkugghh sshgguhh! — dijo Zrup
— ¿Y ahora qué dice? — me interrogó Drop
— Nada. Ahora se está ahogando porque le apretás el cuello — contesté yo.
Entonces, Zrup se marchó junto al Gran Espíritu.
Luego matamos a Ull, la de cabellos amarillos; al viejo Grp, a la bruja Jjgh y a Zop, domador del Gran Tigre; a Yog, a Xtog, a la gorda Hgg, al pelado Dyp, a Xorg, a Kxarg y al rengo Dpog. Todo eso en un sol y una luna; y por diversión.
Seremos recordados. Los primeros asesinos seriales de esta incipiente humanidad.
domingo, 11 de abril de 2010
Zoofilia primitiva
—¡Ese es mi hombre!— gritó Eva, cuando vio que la gorila se llevaba a Adán arrastrándolo de los pelos
Todo es cuestión de instrumentos
Feliz, el sargento Barrientos, director de la banda militar, estrenó su Concierto en mi menor para obús, metralleta uzzi y fusil AK47.
Alf layla wa-layla
— ¡Alá es grande!— dijo la princesa Scherezade cuando vio a los mil y un apaches — ¡Todos para mi sola! Y se los ve tan exóticos con esos modelitos… ¿Quién les hace esos trajes, ricura? — le preguntó al más cercano a ella, que parecía estar al mando del grupo; vestido con un chaleco de piel de ciervo, un taparrabos extrañamente largo y mocasines, el cabello lacio atado en una trenza y la cara pintada en líneas oblicuas blancas.
El hombre miraba a todos lados con temor, y no habló.
— ¿Cómo te llamás, tesoro? — insistió ella.
— Gokhlayeh — dijo él — Pero me dicen Gerónimo.
— ¡Ay, pasen, pasen!¡Qué amorosos! Y vos, cielito, vení conmigo.
La princesa sabía que su esposo, el Gran Sultán Shahriar, le obsequiaría un presente traído de tierras lejanas, en compensación por tantas noches de sufrimiento esperando una muerte que, Alá sea alabado, jamás llegó. Según palabras del Gran Visir, el Sultán esperaba que el presente fuese de su agrado; y recalcaba muy especialmente que eran para su exclusivo solaz y esparcimiento.
Scherezade llevó a Gerónimo a su alcoba, de la que salió, espantada, un minuto después. Hizo desvestir a los otros mil guerreros, y lloró.
Claro estaba. Poseía, ahora, su propio harén, el más grande de todo el Islám: mil y un apaches eunucos.
domingo, 4 de abril de 2010
Avances de la ciencia
Antes de que Newton inventara la gravedad, las manzanas se vendían por docena; porque no pesaban nada.
Descubrimientos científicos que se perdieron en la historia I
El aporte más importante del Doctor Frankestein, además de su logro en la reanimación, después de más de veinticuatro horas, de material orgánico muerto; fue el de eliminar el rechazo entre órganos de donantes cadavéricos distintos. Resultó una pena que los ignorantes y miedosos habitantes de la villa de Darmstadt quemasen el castillo. Los documentos del doctor, invalorables, se perdieron en aquel incendio. Idiotas.
No me desampares
—Tiene derecho a un ángel de la guarda— me dijeron apenas antes de nacer —, si no puede pagarlo, se le proveerá uno de oficio.
Claro está, no pude pagarme uno. El que me tocó en suerte atiende unos veinte millones de humanos. No puedo esperar gran cosa de él.
sábado, 27 de marzo de 2010
Lo que nos dicen los cuadros
—Me sonrío— dijo la Gioconda — porque sé lo que estás pensando.
En el principio fue el heavy metal
—¿En serio me vas a llevar? ¿En serio?
—Si, hermano, te voy a llevar.
—¡Qué bueno! ¿Y falta mucho para que vayamos?
—Si, faltan más de diez días
—¿Y queda lejos? ¿queda lejos, che?
—No, no queda muy lejos
—¿Y vamos a viajar entren o en colectivo? Porque a mi el colectivo me da mareos
—En tren, en tren. Ahora dormite, que mañana tengo que levantarme temprano
—¿Y conseguiremos pasaje en el tren? Mirá si no hay lugar…
—Si, vamos a conseguir pasaje. Dormite
—¿Y mamá nos dejará ir?
—Si. Dormite, por favor.
—¿Y papá no querrá venir con nosotros?
—No se. Mañana le preguntamos. ¡Dormite de una vez!
—¿Y ya tenés las entradas?. Mirá si no hay más entradas.
—Por favor…
—Con lo que me gusta Metallica. ¿Mamá y papá me dejarán tatuar la lengua acá en el brazo?
—¡Esos son los Rollings! ¡Y dormite de una vez, carajo!
—¿Y va a haber que hacer mucha cola para entrar? Porque a mi me hace mal el sol
—¡Callate!
—¿Se puede llevar comida? Porque a mi la comida de adentro no me gusta. Aunque nunca la probé, pero los chicos me dijeron que era fea
—¡Callate o juro que te mato!
—Y hay que cuidarse si te convidan algo de tomar con una botella abierta, porque no se sabe qué pueden ponerle adentro
—¡¡Basta!!!
—Y hay que ver si nos dejan entrar con la cámara de fotos ¿no? Porque a mi me gustaría sacarme una foto con…¿cómo se llama el guitarrista?
—¡¡Basta, basta, basta!! ¡¡Dejame dormir!
—Y tendríamos que sacar entradas en el campo, porque se debe poner bueno el pogo…
El palo de golf silbó en el aire; y destrozó, con un golpe seco, la cabeza de Abel.
Caín, al fin pudo dormir en paz.
—Si, hermano, te voy a llevar.
—¡Qué bueno! ¿Y falta mucho para que vayamos?
—Si, faltan más de diez días
—¿Y queda lejos? ¿queda lejos, che?
—No, no queda muy lejos
—¿Y vamos a viajar entren o en colectivo? Porque a mi el colectivo me da mareos
—En tren, en tren. Ahora dormite, que mañana tengo que levantarme temprano
—¿Y conseguiremos pasaje en el tren? Mirá si no hay lugar…
—Si, vamos a conseguir pasaje. Dormite
—¿Y mamá nos dejará ir?
—Si. Dormite, por favor.
—¿Y papá no querrá venir con nosotros?
—No se. Mañana le preguntamos. ¡Dormite de una vez!
—¿Y ya tenés las entradas?. Mirá si no hay más entradas.
—Por favor…
—Con lo que me gusta Metallica. ¿Mamá y papá me dejarán tatuar la lengua acá en el brazo?
—¡Esos son los Rollings! ¡Y dormite de una vez, carajo!
—¿Y va a haber que hacer mucha cola para entrar? Porque a mi me hace mal el sol
—¡Callate!
—¿Se puede llevar comida? Porque a mi la comida de adentro no me gusta. Aunque nunca la probé, pero los chicos me dijeron que era fea
—¡Callate o juro que te mato!
—Y hay que cuidarse si te convidan algo de tomar con una botella abierta, porque no se sabe qué pueden ponerle adentro
—¡¡Basta!!!
—Y hay que ver si nos dejan entrar con la cámara de fotos ¿no? Porque a mi me gustaría sacarme una foto con…¿cómo se llama el guitarrista?
—¡¡Basta, basta, basta!! ¡¡Dejame dormir!
—Y tendríamos que sacar entradas en el campo, porque se debe poner bueno el pogo…
El palo de golf silbó en el aire; y destrozó, con un golpe seco, la cabeza de Abel.
Caín, al fin pudo dormir en paz.
domingo, 14 de marzo de 2010
Planes de novios
Como que mi nombre es Romeo que cuando nos casemos, Julieta, vamos a vivir en una casita sólo con planta baja. Me tiene repodrido tu balcón.
Típico amor de domingo a la mañana
Jamás podría olvidarme de ti, Susana. Ehh… no, Patricia. No. Esperá, esperá; no me digas nada… ¿Verónica?...
Breve esquela de amor
Estimado Carlos: me dices que me regalas la luna y todas las estrellas. Preferiría, de ser posible, la cartera Néo Cabby de Louis Vuitton o la gargantilla con diamantes que vimos la otra noche.
domingo, 7 de marzo de 2010
Suspicious Minds
Elvis cantó
Suspicious Minds
allá por el ´69
y apenas promediaba nuestra infancia.
Puede ser, nomás,
que ahora
un Elvis
viejo, canoso, gordo
y con la voz cansada
esté en alguna falsa Graceland
riéndose con ganas.
Chi lo sá.
Pero ahora, nomás,
mientras conduzco
por las calles
de ésta Buenos Aires maltratada
y escucho en la radio
algún programa,
entre noticias y pronóstico del tiempo
se cuela ese otro Elvis
joven, canchero
y con su voz templada
hablándome a mí
en otro idioma
y a casi medio siglo de distancia
diciendo porqué pienso en vos
acá y ahora.
“...Because I love you too much, baby...”
Porque te amo como nunca, amada.
Suspicious Minds
allá por el ´69
y apenas promediaba nuestra infancia.
Puede ser, nomás,
que ahora
un Elvis
viejo, canoso, gordo
y con la voz cansada
esté en alguna falsa Graceland
riéndose con ganas.
Chi lo sá.
Pero ahora, nomás,
mientras conduzco
por las calles
de ésta Buenos Aires maltratada
y escucho en la radio
algún programa,
entre noticias y pronóstico del tiempo
se cuela ese otro Elvis
joven, canchero
y con su voz templada
hablándome a mí
en otro idioma
y a casi medio siglo de distancia
diciendo porqué pienso en vos
acá y ahora.
“...Because I love you too much, baby...”
Porque te amo como nunca, amada.
martes, 2 de marzo de 2010
Génesis, capítulos del 6 al 9
“…Y entonces, Moisés tomó una pareja de cada especie de pájaros, de ganado y de reptiles, para que pudieran sobrevivir. Además, recogió víveres de toda clase y los almacenó para que le sirviesen de alimento a él y a los animales. Cuando todo estuvo listo, Moisés entró en el arca junto a su familia, y se dispuso a cruzar el Mar Rojo…”
—Perdón, mi Señor —dijo el ángel—; me parece que se le están confundiendo los personajes y las historias…
—¿Quién escribe el Libro? — replicó Dios—: ¿vos, o yo?.
—Perdón, mi Señor —dijo el ángel—; me parece que se le están confundiendo los personajes y las historias…
—¿Quién escribe el Libro? — replicó Dios—: ¿vos, o yo?.
Genesi, capitoli dal 6 al 9
...Y la versión en italiano, publicada en "Il Sogno del Minotauro"
«… E allora Mosè prese una coppia per ogni specie di uccelli, di bestiame e di rettili, perché potessero sopravvivere. Inoltre, raccolse viveri d’ogni tipo e li immagazzinò per utilizzarli come cibo per lui e per gli animali. Quando fu tutto pronto, Mosè entrò nell’arca insieme alla sua famiglia, e si preparò ad attraversare il Mar Rosso…»
— Chiedo perdono, mio Signore — disse l’angelo — ma mi sembra che i personaggi e le storie si stiano confondendo…
— Chi scrive il Libro? — replicò Dio — tu o io?
«… E allora Mosè prese una coppia per ogni specie di uccelli, di bestiame e di rettili, perché potessero sopravvivere. Inoltre, raccolse viveri d’ogni tipo e li immagazzinò per utilizzarli come cibo per lui e per gli animali. Quando fu tutto pronto, Mosè entrò nell’arca insieme alla sua famiglia, e si preparò ad attraversare il Mar Rosso…»
— Chiedo perdono, mio Signore — disse l’angelo — ma mi sembra che i personaggi e le storie si stiano confondendo…
— Chi scrive il Libro? — replicò Dio — tu o io?
sábado, 27 de febrero de 2010
Problemas inherentes a la creación
Hasta que dijo “Hágase la luz”, más o menos la llevábamos bien. El problema fue cuando dijo “hágase el gas, el teléfono, las expensas, el cable, el colegio de los chicos …”
Viernes, a eso de las once de la mañana.
Doña Berta me pidió una docena de huevos.
Los tomé de la canasta y separé una hoja de diario para envolverlos. Algo llamó mi atención, y detuve el movimiento del papel en el aire. Allí estaba, casi al final de la página. No podía creerlo.
“Horacio: dice el Colorado Fernández que te pasa a buscar este viernes, cerca del mediodía. Rogelio”.
Me olvidé de Doña Berta.
Con premura, miré la fecha del diario. Era del lunes pasado; y lo que cuento ocurrió ayer jueves. Quedé atontado; primero, porque encontrar una noticia así es bastante extraño; segundo, porque no conozco a ningún Rogelio; y tercero, porque el Colorado Fernández murió hace trece años; cuando, borrachos, le dimos para tomar kerosene en su despedida de soltero.
Algo de miedo, tengo. Nunca me llevé bien con el Colorado Fernández.
De prueba y error
Dios hizo varias pruebas en su laboratorio de la calle Arenales. Partió de un organismo unicelular, y fue agregando funciones y órganos. Pasó por los grandes reptiles, los mamíferos, las aves. Creyó que lo había logrado con el hombre, pero entendió que su obra aún era imperfecta. Finalmente, lo consiguió. Hace unos días colocó en el Jardín del Edén, una hermosa pareja de chimpancés.
lunes, 8 de febrero de 2010
No hay mal que por bien no venga.
Ben Franklin encontró la forma de protegernos de los rayos, gracias a que Newton olvidó poner a los barriletes dentro de la lista de objetos alcanzados por su ley de gravedad
Problemas angelicales
¿Cómo puedo ser un hombre cabal y honesto, si mi ángel de la guarda está en prisión por contrabando, cohecho, posesión ilegal de arma de guerra, y tráfico de estupefacientes?
sábado, 30 de enero de 2010
Euclides…
… demostró que hay infinitos números primos. Tantos como hijos de sus tías en Alejandría, el Épiro, Tesalia, Corinto, Esparta, Atenas, toda la Argólida, Mileto, Abydos, Arcadia, Etolia, Apolonia, Pella, Cytera, Caristos, Itaca... Odiaba las reuniones familiares.
Vengo hasta ustedes desde un Dios muy lejano
El rey sajón que ofrece al rey noruego
Los siete pies de tierra y que ejecuta,
Antes que el sol decline, la promesa
El Pasado, Jorge Luis Borges
El oro de los tigres, 1972
Inconmensurables señores: hoy me presento ante esta asamblea para reclamar justicia y llamar a vuestra indulgencia, exponiéndoles mi caso. Vengo solo, sin mediadores ni protectores, porque entiendo que sabrán ser ecuánimes y creo, firmemente, estar asistido por la verdad.
Soy Raúl Ordóñez. Mis antepasados nacieron en la Hispania. Uno de ellos, el iniciador de la estirpe, se llamó Ordoño, y todos sus descendientes —mi padre, el padre de mi padre y así hasta llegar hasta él— nos llamamos sus hijos. Pero por mis venas corre sangre de otra raza, además de la ibérica: también vengo de los mapuches que habitaron el sur de la América, aún antes de que los barcos españoles llegaran con empeño de conquista. Por eso mi piel es cobriza; mi cabello renegrido y grueso; mi rostro es redondo, con pómulos altos y mentón fuerte y tengo ojos pequeños y negros. Nací en Caleufú, departamento de Rancúl, sobre la Ruta 4, en la Provincia de La Pampa; en una época que se me antoja perteneciente al futuro, si bien no sé en qué tiempo estoy viviendo y ni siquiera si ese concepto es válido aquí. Durante toda mi niñez cultivé la tierra de mis señores; y tuve una pobre educación, apenas la necesaria para aprender a leer y escribir, y para ser un hombre temeroso de mi Dios galileo.
Sin embargo, en algún momento de mi juventud fui reclutado, junto a otros veinte como yo, por un grupo de científicos que trabajaban en un proyecto muy importante, en apariencia, y totalmente secreto. Durante varios años fuimos entrenados en diversas artes, para servir como recolectores de datos y comisionados en distintos destinos. Nos llamaron los Enviados, y nos convencieron de que éramos soldados de la Tecnología, héroes, y que seríamos honrados por las generaciones futuras como Aquellos que Abrieron el Camino. Nunca lo mencionaron, pero estaba claro que no esperaban que volviésemos.
Acepté mi destino, quizá, por las palabras que usaron, o por el ambiente de entusiasmo militar que precedió a una epopeya que se adivinaba trascendente; o por que me sabía cobarde y quise convencerme, así, de que no lo era.
Por artes de encantamiento me tocó en suerte ser enviado al Puente de Stamford, en la mañana del veinticinco de septiembre del año mil sesenta y seis, a la batalla en que Harald Harald Sigurdsson, conocido como Hadrada y último rey vikingo de Noruega, obtuvo del rey sajón sus siete pies de tierra inglesa.
Estuve allí, a su lado, cuando en plena furia guerrera y con su estandarte Landeythan ondeando junto a él, recibió la flecha que le atravesó la garganta y acabó con su vida. Cuando los sajones del rey Godwinson contraatacaron, uno de ellos se precipitó sobre mi con rabia violenta. Por puro y simple acto reflejo, busqué alrededor algo para protegerme y mi mano encontró una espada abandonada con la que intenté cubrirme. La fortuna quiso que mi atacante, en su carrera impetuosa y vehemente, resbalase en las vísceras de un muerto y cayese sobre la espada que yo sostenía, muriendo a mi lado mientras pronunciaba una maldición que no entendí. Quizá el sudor, quizá la sangre me nubló la vista. Un instante después, una lanza entró en mi pecho, matándome y sin que aún hubiese soltado la espada. Fue así que, sin quererlo, honré la tradición vikinga como un einherjar, un muerto heróico, y fui llevado al Valhalla por las Valquirias.
Allí, día tras días y en las llanuras de Asgard, nos enfrentamos en sangrientos combates, que todos parecen disfrutar, en espera de la última batalla, al final de los tiempos. Por las noches somos curados de nuestras heridas para repetir la lucha al día siguiente. En el caldero mágico siempre está listo el estofado de jabalí y se celebran extraordinarios banquetes acompañados con embriagante hidromiel.
Sin embargo, no estoy cómodo allí. No soporto los repugnantes modales de los guerreros, sus habituales demostraciones escatológicas y las palabrotas; suelen caerse desvanecidos por las borracheras y tratan a las valquirias como a vulgares prostitutas, toqueteándolas y sometiéndolas a sus más bajos deseos, a la vista de todos y festejados por todos.
Pero lo que realmente me aterroriza es estar obligado a participar en las diarias batallas. Ya lo dije, soy total, absoluta y convencidamente cobarde. Siento un pánico atroz cada vez que veo avanzar hacia mi un temible y enorme guerrero, con su rostro desencajado, y drogado por los alcaloides de la muscaria o el comezuelo. Lo normal es que yo caiga, con terribles heridas, en la primera embestida. Y esto, según parece, durará por la eternidad. Para todos aquí, esto en el paraíso, pero no para mi.
Les he planteado mi caso y por eso recurro a ustedes con humildad.
Poderoso Odín, jefe de todos los dioses y señor de la sabiduría, temible Thor, dueño del trueno; sereno Freyr, amo de la naturaleza; Tyr, señor de la guerra; Heimdall, dios de la luz; Baldr, el más bello y amado de los dioses; Frigg, esposa de Odín; Sif, la de los largos cabellos rubios. No soy digno del honor dispensado a los más grandes guerreros vikingos. Acepto mi muerte, pero les pido, les ruego a todos ustedes, por favor, relévenme de este privilegio, permítanme abandonar el Valhalla y marchar a mi cielo cristiano.
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